Ejemplos ?
-No, no -dijo míster Peggotty-; no puede ser; ya es casi como si estuvieras casado, y no puedo perder un día de trabajo, ni tampoco velar esta noche y trabajar mañana. Vuélvete a casa. ¿Es que temes que no te cuidemos bien a Emily? Ham cedió a aquellas razones y cogió su sombrero para marcharse.
¿No vale la pena que todo eso que con tanto esfuerzo, con tantas vidas, con tanto sacrificio hemos logrado reunir como acervo valioso para dejarlo a nuestros hijos y nuestros nietos, no vale la pena que lo defendamos y lo cuidemos?
Firmes, pues, en nuestro propósito de hacer triunfar la causa de la justicia y deseosos de que todos vean la honradez y la seriedad con que la revolución procede, cuidemos en esta vez, con mayor empeño que las anteriores, de otorgar amplias y cumplidas garantías a la población pacífica, cuyos intereses, personas y familias serán escrupulosamente respetados.
Esta reforma de la seguridad social lo que va a establecer es un sistema de cuentas individuales, donde las personas sabrán que, en función de su ahorro individual, pues podrán tener una pensión mejor cuando llegue el momento del retiro; van a tener una cuenta individual, habrá una aportación del patrón y una aportación muy importante por parte del Estado; y esto va a establecer un incentivo muy adecuado para que los mexicanos ahorremos más, cuidemos mejor nuestro futuro, pero además en el proceso el país cuente con más recursos para desarrollarlo.
Por eso le pido a todos los sectores que no escupamos al cielo, porque no es buen método y nunca nos ha dado resultado a los argentinos escupir al cielo. Cuidemos lo que hemos logrado en estos años, donde pequeños empresarios se convirtieron en medianos; donde medianos empresarios se convirtieron en grandes y donde los grandes se cansaron de ganar dinero y que está bien, no me quejo de los que ganan dinero; simplemente les pido la contribución sensata e inteligente, ni siquiera patriótica, sensata e inteligente de seguir colaborando con un modelo virtuoso de economía que ha producido pingües ganancias y que les permite hoy a muchos de ellos, inclusive y tenemos el orgullo, de que se conviertan en verdaderos ejemplos de empresas que trascienden las fronteras.
Por interés nacional y por la conveniencia de muchos jóvenes al estructurar la educación debemos tener muy presente las exigencias de nuestro desarrollo económico. Pero, como dije en Punta del Este: Cuidemos que sea ni simplemente libresca ni sólo educación utilitaria.
VEINTE Graba entonces en tu conciencia, hijita mía, hijito mío, mi coyotito, mi palomita, lo que te pedimos para tener mayor seguridad en nuestro planeta, para hacer más cómoda y hermosa la Tierra, para darle fuerza a los hombres y a las mujeres de todos los lugares en su trabajo creador: Cuidemos la Naturaleza.
Y mientras los hombres, fieros, enloquecidos por el ambiente revolucionario, enviaban a Palacio mensajes oprobiosos, los pajaritos enviaban al hombre de las blancas guedejas con un ofrecimiento de salud. Amemos a los pájaros, cuidemos de ellos, defendámosles.
Mas, ea, cuidemos también nosotros de comer, y más tarde, cuando hayas transportado el hijo a Ilión, podrás hacer llanto sobre el mismo.
Antes de terminar quiero decir algo que considero importante: sé que el pueblo de Cuba está preocupado por nuestra seguridad; millares y millares de compatriotas se dirigen a nosotros para pedirnos que nos cuidemos, tienen el temor de que seamos víctimas de una agresión por parte de los enemigos de la Revolución; teme el pueblo que la muerte de uno de sus líderes pueda ser el fracaso de la Revolución.
A ese grupo de maestros, que de tal modo sirve a su deber, cuidemos todos de no empujarlo por la fácil pendiente que, en este desierto del espíritu, donde el obrero tantas veces se ensoberbece y pudre, nos lleva a ver, en el primer montón de piedras que amontonamos al azar, un Gurisankar, a cuyo lado la Gran Pirámide es una casa de cartón.
Ahora es, sí, la ocasión, porque nuestra Ciudad necesita de un plan sabiamente combinado. Pero cuidemos de hacer cosas nunca hechas ni dichas; porque nuestros hombres aborrecen lo que están acostumbrados a ver.