cuidarse

cuidarse

(kwi'ðaɾse)
verbo pronominal
1. preocuparse una persona por su propio bienestar Se cuida debido a los problemas de hipertensión.
2. mantenerse alejado de un peligro Cuídate de nadar en esa parte del río.
3. ocuparse de una persona o cosa Él se cuida de regar las plantas.
Traducciones
Ejemplos ?
Además, había él observado otros detalles: Trini parecía cuidarse más del personal adorno, y ya apenas si la sorprendía él alguna vez sin peinar y sin acicalar con los escasos medios con que contaba para embellecer su persona.
Su interés era sacar partido del país, como le encontraron, sin aventurar en especulaciones agrícolas unos fondos cuyos productos temían ellos no llegar a gozar jamás, ni cuidarse de que la devastación, el pillaje y el exterminio que señalaba todos sus pasos recavese injustamente sobre España, que debía recobrar con el oprobio aquel asolado país.
No les liga ningún deber para el país ni les importa que el Gobierno sea más o menos serio, ni que sus habitantes sean más o menos esclavos: como la langosta, talan el campo sin cuidarse del sembrador ni del terreno.
A veces procedían de gente del pueblo, majos patilludos, tíos de avinagrada jeta y remendado calzón, gitanos astrosos, que la oleaban en la misma cara del marido, sin cuidarse de que le pareciese bien ni mal.
Para evolucionar es preciso ser libre y no podemos tener libertad si no somos rebeldes, porque nunca tirano alguno ha respetado a los pueblos pasivos; jamás un rebaño de carneros se ha impuesto con la majestad de su número inofensivo, al lobo que bonitamente los devora sin cuidarse de otro derecho que el de sus dientes.
De lo que huyo, repito, como de la peste, es de que me clasifiquen, y quiero morirme oyendo preguntar de mí a los holgazanes de espíritu que se paren alguna vez a oírme: «Y este señor, ¿qué es?» Los liberales o progresistas tontos me tendrán por reaccionario y acaso por místico, sin saber, por supuesto, lo que esto quiere decir, y los conservadores y reaccionarios tontos me tendrán por una especie de anarquista espiritual, y unos y otros, por un pobre señor afanoso de singularizarse y de pasar por original y cuya cabeza es una olla de grillos. Pero nadie debe cuidarse de lo que piensen de él los tontos, sean progresistas o conservadores, liberales o reaccionarios.
Esto sucederá, tal vez no hoy; pero mañana sí. No conviene dejarse halagar por estos dulces que los niños suelen comer con gusto, sin cuidarse de un envenenamiento.
Con razón, pues, todo el linaje humano, sin cuidarse de unos pocos contradictores, atento sólo a la ley de la naturaleza, en esta misma ley encuentra el fundamento de la división de los bienes y solemnemente, por la práctica de todos los tiempos, consagró la propiedad privada como muy conforme a la naturaleza humana, así como a la pacífica y tranquila convivencia social.
Por lo cual, todo católico, al ser también ciudadano, tiene el derecho y la obligación, sin cuidarse de la autoridad de la Iglesia, pospuestos los deseos, consejos y preceptos de ésta, y aun despreciadas sus reprensiones, de hacer lo que juzgue más conveniente para utilidad de la patria.
En los antiguos, es decir, hasta antes de que entrara la patria, todo el mundo decía que Lima era la ciudad de las cuatro P P P P. Viejos y mozos hablaban de estas cuatro letras, sin cuidarse de averiguar a qué aludían.
Prodigole, pues, grandes promesas; la exhortó largamente a tener confianza, a cuidarse, restablecerse, hasta que algún viaje de su padre les dejase libre el campo para el placer.
Oíase el balar de las ovejas, tan dulce como su índole, tan suave como su vellón, tan triste como la víctima a la cual simboliza; el prolongado mugido de la vaca que llama a su cría, el zumbido monótono del abejorro tonto y torpe, volando en derecho de sus narices sin cuidarse de tropezar con las ajenas.