Ejemplos ?
Lo mismo de él es cuesta abajo, y necesita de particular industria, y entonces la misma diosa Tetis, que me recibe en las sujetas ondas, suele recelar no me despeñe.» Habiendo oído estas dificultades aquel generoso mancebo, dijo: «Ese camino me agrada, subo en el carro.
Esta melancólica idea se halla, quizá, relacionada, con recientes tentativas de realizar el coito, fracasadas totalmente, sin que le sirviera de nada el auxilio de su mujer en ropas menores. El sujeto advierte, pues, que va ya cuesta abajo.
Dolores no había nacido para vivir y morir entre jarales, para tener que ir por leña al monte, para amasar el pan todos los días, para lavar en los arroyos, para varear los olivos, para en las vendimias pasarse el día cuesta arriba y cuesta abajo con el cuévano a la cabeza.
Si encontraba una pendiente, no la recorría solamente con los pies, sino que me dejaba caer dando tumbos cuesta abajo, y así llegué a la llanura, huyendo desesperado del temible oso y del muchacho, peor que el oso.
Sacó del bolsillo una naranja, y ya iba a mondarla para comérsela, cuando se le escapó de las manos y empezó a rodar por aquella cuesta abajo con singular ligereza.
Si tuviéramos la misma oportunidad de combatir, fuera en terreno favorable o desfavorable, que tuvieron ellos al cargar cuesta abajo sobre el enemigo desde el Capitolio, del mismo modo que los asediados han hecho a menudo salidas contra sus asediadores, no caería en saco roto el valor y ánimo de mi padre en el consejo que he de dar.
Añadiré que este patrón, se escapó hace un tiempo, en deuda con gran parte de la ciudad, y luego de pasar por los tribunales, se asentó en algún lugar, para convertirse de nuevo en un mecenas de las artes. Casi siempre los caminos que te llevan a ganar dinero son cuesta abajo.
del 22, pero a esa misma hora, más o menos, se retiraban grupos de indios que habían venido a pasar los días del Carnaval y estos fueron sorprendidos, cuando menos lo esperaban, con la voz de “alto, quién vive!” Al oír esto, los indios voltearon caras cuesta abajo y entonces el coronel Arciniega dio orden de romper los fuegos y quemando como cincuenta tiros por plaza, habrían continuado haciendo fuego, si el mismo General no los hace cesar.
Voy a ver cómo me las arreglo para ahorrarme tan condenado rodeo, pasando la ría por más abajo, aunque la marea debe estar alta. Así diciendo, Lorenzo tomó cuesta abajo, y pronto se encontró orilla de la ría, que, en efecto, se desbordaba por la pleamar.
No de otra forma y modo que acontece al que con remo y fuerza apenas lleva el barco la agua arriba, si enflaquece, y si de cuanto puede no hace prueba, si acaso el brazo afloja y desfallece, ya la raudal corriente se le lleva y al punto en pos de sí arrebatado, y como cuesta abajo despeñado.
¿Podráse dudar que suben, forcejean y luchan la paciencia, la fortaleza la perseverancia, y cualquiera otra virtud de las que se opinen a las cosas ásperas y huellan a la fortuna? Y por ventura, ¿no es igualmente manifiesto que caminan cuesta abajo la liberalidad, la templanza y la mansedumbre?
Su vida corría silenciosamente cuesta abajo, como un lago después del quebrantamiento de su dique, y, sin dormir, pero con los párpados cerrados, el desvanecimiento lúcido era más anestésico para su dolor que un sueño de cloroformo.