cuervo

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cuervo

(Del lat. corvus.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Pájaro negro, de gran tamaño, pico grande, plumaje iridiscente y cola en forma de cuña, que vive en campos abiertos y montañas.
2. RELIGIÓN coloquial Sacerdote vestido con sotana o traje negro y alzacuellos.
3. cuervo de agua ZOOLOGÍA Mirlo de agua, ave.
4. cuervo frutero ZOOLOGÍA Denominación común a varias paseriformes de América del Sur.
5. cuervo marino ZOOLOGÍA Cormorán, ave.
6. cuervo merendero ZOOLOGÍA Grajo, ave.
7. cuervo negro ZOOLOGÍA Buitre de color negro y cabeza gris, con manchas blancas en las alas.
8. cuervo real ZOOLOGÍA Acabiray, ave.
9. no poder ser el cuervo más negro que las alas coloquial Haber ocurrido lo peor que podía pasar.
10. venir el cuervo coloquial Recibir repetidamente una ayuda suerte que viene el cuervo, si no morirían de desnutrición.
NOTA: Nombre científico: (Coragyps atratus.)

cuervo

 
m. zool. Ave paseriforme (Corvus corax), de pico grueso, tarsos fuertes, plumaje negro con reflejos metálicos y cola redondeada.
cuervo marino Cormorán.

cuervo

('kweɾβo)
sustantivo masculino
pájaro negro omnívoro El tejado estaba lleno de cuervos.
Sinónimos

cuervo


cuervo marino sustantivo femenino mergánsar, mergo, cormorán, somorgujo, zaramagullón.
cuervo merendero sustantivo femenino grajo.
Traducciones

cuervo

raven, crow

cuervo

гарван

cuervo

corb

cuervo

Rabe, Krähe

cuervo

עורב

cuervo

corvo

cuervo

korp, kråka

cuervo

havran, vrána

cuervo

krage, ravn

cuervo

korppi, varis

cuervo

gavran, vrana

cuervo

カラス

cuervo

까마귀, 큰까마귀

cuervo

kraai, raaf

cuervo

kråke, ravn

cuervo

kruk, wrona

cuervo

corvo, Raven

cuervo

นกกา, นกขนาดใหญ่จำพวกกา

cuervo

karga, kuzgun

cuervo

con quạ

cuervo

烏鴉

cuervo

SM
1. (= ave) → raven (Cono Sur) (= buitre) → vulture, buzzard (EEUU)
cuervo marinocormorant
2. (= cura) → priest
Ejemplos ?
Como se partió el capitán Alonso de Monroy con sus compañeros y soldados, era tanta la desvergüenza de los indios, que no quisieron darse a sembrar sino a nos hacer la guerra; y con la posibilidad que tenían y con estos torcedores, viendo la poca posibilidad nuestra, pensaron de nos matar y costreñir a desamparar esta tierra y volvernos; y así, venían a nos matar a las puertas de nuestras casas los yanaconas y los hijos de los cristianos y a arrancarnos las sementeras; y ellos se han mantenido de unas cebolletas y simientes de yerbas y legumbres que produce la tierra de suyo, como es gruesa, en mucha cantidad, mantenimiento para ellos; y seguíannos tanto como los cuervos al cordero que se quiere morir...
Desde entonces su recuerdo está siempre asociado en mi imaginación con el de la calle ancha de Canterbury, que parecía dormitar bajo los rayos del sol, y con el espectáculo de las casas antiguas, de la catedral y de los cuervos que volaban por sus torres.
-Se extinguió con ella -replicó míster Murdstone. -¿Y su pequeña propiedad, la casita y el jardín, ese yo no sé qué de Rookery sin cuervos, no ha sido legado a su hijo?
Era un edificio de piedra, en el centro de un patio donde se respiraba un aire científico muy en armonía con los cuervos y las cornejas que bajaban de las torres de la catedral para pasearse, con paso majestuoso, por la hierba.
Fascinadamente aterrorizado miré el arribo de muchos cuervos que al llegar, volaban a mi rededor y descargaban sus picos furiosos en mi contra; intentaban penetrar furibundos el capullo que me apresaba y que por fortuna, me protegía.
Cercó la turba el féretro, y la losa De su gefe á la voz dócil girando De Ronquillo mostró la pavorosa Figura; á cuya vista el negro bando De espíritus que el féretro cercaba Rugió iracundo al contemplar su presa, Cual de la suya en torno en noche oscura De cuervos roncos la bandada espesa.
Y después de quitarles todo, los cuervos se alejaron y entre el desamparo de la soledad, mirando al horizonte, golpeada por los cuatro vientos, hierática ante el panorama, rodeada de sus únicas riquezas, la digna mujer habló a los tres niños que la rodeaban: Mercedes, Rosario, Guillermo, nos hemos quedado sin nada, quizá de hoy en adelante no tengamos en ocasiones ni para comer.
Apenas entró, cuando se vio rodeado de una bandada de pájaros: los unos, cuervos negros; otros, pavos reales; otros, chorlitos, y todos le aseguraban ser ellos el «Pájaro de la Verdad»; pero el niño no se dejó embaucar, sino siguió derecho, y descubriendo arrinconado al pájaro blanco a quien buscaba, le tomó, le abrigó en su pecho y se salió, no sin llevar sendos picotazos de los enemigos del «Pájaro de la Verdad».
Llegados a la encrucijada de un pequeño bosque que bordeaba el camino, quedaron distraídos por el graznido de algunos cuervos que se hallaban sobre unos árboles vecinos: ─ Mira ─dijo uno de ellos al otro, en voz baja y mirando alrededor de él con precaución─ qué cosa tan rara.
o, aquel que la Academia no ha premiado, ni de Bouillón el bárbaro diarista, ni el bonazo Guarinos ha elogiado; cuando me pica soy también coplista, y enhilo a millaradas consonantes, cual pudiera el más diestro repentista. Que del seco Forner no los tajantes reveses me amendrentan; no el graznido de la chusma de cuervos discordantes.
A imitación de un cuervo, Hayy entierra a la gacela que lo había criado Comenzó entonces el cadáver a corromperse y a exhalar olores pestilentes; lo cual acrecentó la aversión que le había tomado y tuvo deseos de no verlo más. Observó entre tanto a dos cuervos que luchaban y cómo uno de ellos abatía muerto al otro.
Dentro de poco le enterrarán en un sitio que para eso tienen destinado. ¡Los hombres guardan o almacenan sus muertos, sin dejar que perros o cuervos los devoren!