cuelga

cuelga

1. s. f. Acción y resultado de colgar frutos para que se conserven durante el invierno.
2. coloquial Regalo que se da a una persona el día de su cumpleaños.
3. de cuelga loc. adj. Se aplica a la variedad de los frutos que se cuelgan para conservarlos sembró algunas hileras de tomates de cuelga; las uvas de cuelga aguantaron hasta la primavera.

cuelga

 
f. Conjunto de frutas que se cuelgan para conservarlas.

cuelga

('kwelγa)
sustantivo femenino
1. operación y resultado de colgar frutos para conservarlos la cuelga de duraznos y damascos
2. regalo que se da a una persona el día de su cumpleaños Entre todos le hicieron una cuelga importante.
Traducciones

cuelga

bunch

cuelga

SF
1. (= acto) → hanging (of fruit to dry); (= racimo) → bunch (of drying fruit etc)
2. (= regalo) → birthday present
3. (Andes, Cono Sur) (Geog) → fall (in the level of a stream)
Ejemplos ?
La resignación llora en la triste sombra del gineceo; el fanatismo destroza inútilmente sus rodillas ante la pena de los mitos insensibles, pero la mujer fuerte, la compañera solidaria del hombre, se rebela; no adormece a sus hijos con místicas salmodias, no cuelga al pecho de su esposo ridículos amuletos, no detiene en la red de sus caricias al prometido de sus amores; viril, resuelta, espléndida y hermosa, arrulla a sus pequeños con cantos de marsellesa, prende en el corazón de su esposo el talismán del deber y al amante le impulsa al combate, le enseña con el ejemplo a ser digno, a ser grande, a ser héroe.
Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de ideas.
Lo peor de ello es que todo lo que por encima de los genuinos fragmentos -que es lo que realmente hay ahí-se cuelga así para simular una apariencia de totalidad consiste sólo las más de las veces en harapos coloreados.
(Y adviértase que el humo se va disipando, y no impide ya que yo vea la escena con todos sus pormenores.) Quítase el sueste, o sombrero embreado, de la cabeza; coloca sobre un arcón viejo el impermeable de lona que llevaba al hombro, y cuelga de un clavo un cesto cubierto con hule y lleno de aparejos de pescar.
La sierpe que se le enrosca a Núñez de Arce le pasa rumbando. Da las gracias Juancho, se despide, cuelga la bocina y aísla. A aquella cara anodina, agermanada, de zuavo de Cristo, se vuelve a las señoras; y con aquella voz de inmutable simpleza dice: -¡Nos co-mió el se-bo el pen-de-je-te!
Es un mochuelo que se le cuelga al vecino más feo del barrio o al sacristán de la parroquia que, farolito en mano y capa colorada sobre los hombros, pide para la cera de Nuestro Amo.
Con unos pocos trae las faldas llenas, otros trae bajo el brazo hechos un lío; y muchos a un zurrón echa el malvado que, al uso del pastor, le cuelga a un lado.
Y si hace bueno traeré la montera, que me dio la Pascua mi señora agüela. Y el estadal rojo, con lo que le cuelga, que trajo el vecino cuando fue a la feria.
Y murmurando así la tía Simona, deja las almadreñas a la puerta del estragal; cuelga la saya de bayeta con que se cubría los hombros, del mango de un arado que asoma por una viga del piso del desván; entra en la cocina, siempre seguida del chico, con la cesta que traía tapada con la saya; déjala junto al hogar; añade a la lumbre algunos escajos; enciende el candil, y va sacando de la cesta morcilla y media de manteca, un puchero con miel de abejas y dos cuartos de canela; todo lo cual coloca sobre el poyo y al alcance de su mano para dar principio a la preparación de la cena de Navidad, operación en que la ayuda bien pronto su hija, que entra con dos escalas de agua y protestando que «no ha hablao con alma nacía, y que lo jura por aquellas que son cruces...
No te conozco, Ulrico; llevas vestidos de seda, te adornas con plumajes, cuelga de tus hombros manto de escarlata, tratas con desprecio al villano, y te avergüenzas de su amistoso saludo.
Del esbelto campanario Salen y rayan los cielos Las palomas con sus vuelos, Cual si las torres, mi vida, Te dieran la bienvenida Agitando sus pañuelos. :: LLEGADA Por las tapias la verdura Del jazmín cuelga a la calle, Y respira todo el valle Melancólica ternura.
Formando escuadra con la ancha faja de árboles floridos, se extiende y ondula de poste a poste, a lo largo del corredor, un cortinaje de bellísima, que aquí cuelga en tallos, allá se abullona en ramilletes, para luégo recogerse en guirnaldas.