Ejemplos ?
Las especies de ave más comunes son pinzón vulgar, herrerillo común, verdecillo, rabilargo, zorzal charlo, totovía, varias especies de cuco, agateador común, alcaudón común, estornino negro, carbonero común, jilguero, pardillo común, pardal y, en el invierno, la paloma torcaz.
En la campiña, hábitat muy alterado por el hombre, destacan el sapo partero común y el sapillo pintojo ibérico entre los anfibios; la víbora de Seoane y la lagartija de turbera entre los reptiles; en el grupo de los mamíferos hay murciélago grande de herradura, murciélago ratonero grande, murciélago de ribera y murciélago enano, comadreja, armiño, garduña, zorro, musarañas, erizo y topos; y entre las aves del interior, entre otras muchas, destacan la garcilla bueyera, el aguilucho pálido, el gavilán, el águila calzada, el esmerejón, el avefría europea, la paloma torcaz, el cuco, la lechuza, y el autillo.
Hansel le ofrece las frutillas. Escuchan el sonido de un reloj de cuco y comienzan a comer las frutas. Como el cesto se vacía, empiezan a pelearse por lo que queda, y finalmente, Hansel toma la cesta y engulle de una vez todo su contenido.
Su padre, a quien siempre creyera respetado, había sido en vida víctima de traidor ultraje. El filántropo extravagante no era tal extravagante, ni tal filántropo, sino un cuco de cuenta y un concupiscente marrullero.
¡Ave María Purísima! Y como cada cuco fue sujeto de curiosa historia, con venia de ustedes lo consagraré especial capítulo. Hasta la época de San Martín ocupaba una de las que se denominaron Covachuelas, en las gradas de la catedral y calle de Judíos, un viejo español llamado D.
¿Por qué tan torvos y hórridos, por qué tan desleales la hiena y el reptil? ¿Por qué vivirá errático, sin nido, el necio cuco? ¿Por qué será el polícromo vistoso abejaruco tan áspero cantor?
El cuco, que es un pillo, desde su hueco tronco, con el graznido ronco de su áspero cantar, se burla de ella, mientras los peces de la orilla se van de la abubilla la imagen a picar.
-exclamó el señor Curro, el tabernero, un viejo de crecido abdomen, rubicundos mofletes y pelo blanquísimo, que asomaba por bajo la encasquetada gorra de lana, viendo al abrir la puerta de su establecimiento a la muchacha hecha un «cuco» en la reja.
Los grandes sí consiguen mucho. Pasa a éstas un fámulo con unos paquetes, y, al caérsele uno, salta al andén un riflecito sumamente cuco.
Una de esas noches antojósele a un nene llorar a moco tendido, pero lo hicieron callar con sólo decirle estas mágicas palabras: «¡Ahí está el cuco!».
Un purista habría dicho el coco; pero los que nos hemos destetado con champuz de agrio y mazamorra (también un purista diría masamora que árabe es el manjar) nacimos oyendo hablar del cuco, y lo que entra con el capillo sólo se va con el cerquillo, y ya estamos viejos para salir ahora, al cabo de los años mil, llamando coco al cuco.
El cuco es un personaje de capricho o fantasía, creado por el candor infantil y la marrullería de las viejas. Es un mochuelo que se le cuelga al vecino más feo del barrio o al sacristán de la parroquia que, farolito en mano y capa colorada sobre los hombros, pide para la cera de Nuestro Amo.