cucharada


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cucharada

(Derivado de cuchara.)
1. s. f. Cantidad de alimentos o sustancias que cabe en una cuchara o que se coge con ella no le cabía ni una cucharada más de sopa.
2. meter alguien su cucharada coloquial Entrometerse en asuntos o conversaciones ajenas metía su cucharada en cuanto notaba que empezaban a entrar en el ámbito personal.

cucharada

 
f. Porción que cabe en una cuchara.

cucharada

(kutʃa'ɾaða)
sustantivo femenino
cantidad que cabe en una cuchara Probó una cucharada de postre.
Traducciones

cucharada

spoonful, scoop, spoon

cucharada

lžíce

cucharada

skefuld

cucharada

Löffel

cucharada

lusikallinen

cucharada

cuillérée

cucharada

zalogaj

cucharada

ひとさじ

cucharada

한 숟가락 가득

cucharada

lepel

cucharada

skjefull

cucharada

colherada

cucharada

sked

cucharada

เต็มช้อน

cucharada

thìa đầy

cucharada

一汤匙, 汤匙

cucharada

湯匙

cucharada

כף

cucharada

SFspoonful
una cucharada colmadaa heaped spoonful
una cucharada rasaa level spoonful
comer algo a cucharadasto eat sth by the spoonful
cucharada de caféteaspoonful
cucharada de sopa, cucharada soperatablespoonful

cucharada

f. spoonful; scoop;
___ de postredessert spoon ___;
___ de sopasoup spoon ___.

cucharada

f spoonful, tablespoonful; — grande or sopera tablespoonful
Ejemplos ?
Y como á veces es preciso que también la poesía hable al espíritu, y poesía, y muy sublime, hay en el Sermón de la moiüaña no creo fuera de oportunidad recordar el fragmento pertinente de la clásica traducción en verso, que los niños repiten de coro en las aulas municipales de Venezuela. En las postrimerías de nuestro siglo se encuentra uno versos has- ta en la cucharada de sopa.
Y cuando, de sobremesa, comentábase algún notición político que á mi padre regocijara, no dejaba la abuela de meter cucharada, diciendo:— Lo malo será que nos salgan un día de estos con el traquido de la Capitana.
Más que a su madre, más que a mí, quiere a ratos la reina de Saba a Maolito, su novio, un vecino de siete años, macho más hermoso que yo y sin barbas que piquen al besarle. Maolito es nuestro eterno convidado; Rosina le sienta junto a sí, y entre cucharada y cucharada le admira, le adora...
Era la hora del almuerzo; la chinita Ugenia trajo la sopera y Cenobita sirvió a Bermúdez, que, en cuanto probó la primera cucharada rezongó de mal modo: -Esta sopa está fría.
Una hora después de su partida, oímos un grito en la cama del pobre correntino, a quién el enfermero había hecho tomar una cucharada de un líquido atroz, después de haberle friccionado cuidadosamente la rodilla con el jarabe de que tenía enmelada toda la mano.
Las tres se parecían completamente y la única cosa que las distinguía era que antes de dormirse la mayor había comido un terrón de azúcar, mientras que la segunda había bebido un sorbo de almíbar, y la tercera había tomado una cucharada de miel.
A la mañana, con la aurora, todo el mundo está alerta; los corsarios y escopetas, de pie y en rueda, hunden en un enorme caldero, después de haberse santiguado, su cuchara de cuerno sin mango, sacan con ella una cucharada de migas...
Las más hermosas y acauda­ladas limeñas concurrían a ese acto enfundándose en la más vieja, rota y deshilachada de sus sayas, y contrastando con esa miseria ostentaban el ri­ quísimo chal y las valiosas alhajas de siempre. Todas consumían siquiera un pedazo de pan y una cucharada de la sopa de los pobres.
y aun la esbeltez del cuerpo, la estudiada colocación del cabello, la bien tajada y picuda barba, protestaban contra los estragos prematuros de la edad o de la vida desastrada y azarosa, revelada no solo en los desperfectos físicos, sino muy principalmente en la voz, tan extinguida, que desde las butacas apenas la podíamos apreciar; tan empañada y blanca, que parecía voz de hombre que canta con residuos de una cucharada de gachas atravesadas en el gaznate.
El inquisidor don Andrés Gaitán, azuzado por los enemigos de Ovando, metió su cucharada en el asunto, y dijo que habiéndose ocupado el escritor de nombres y personas que, según constaba en los registros del Tribunal, eran infectos (descendientes de herejes), era el libro caso de Inquisición.
Sin duda pensó él algo semejante a esto, que se le ocurriría a un espectador contemplando el grupo, y así que hubo absorbido la cucharada, buscó con su mano descarnada y temblorosa la de ella, y al encontrarla, la acercó a los labios, en un movimiento de conmovedora gratitud.
Jamás se le ocurrió ponerle, en Nochebuena, una buena cucharada de sabrosas papillas, homenaje que todos sus antecesores habían recibido, incluso de mujeres privadas de toda cultura.