cubil


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cubil

(Del lat. cubile, lecho < cubare, acostarse.)
1. s. m. Guarida, cueva o sitio resguardado donde se refugian los animales el hurón sacó al conejo de su cubil. guarida, madriguera
2. coloquial Refugio de pequeñas dimensiones la pandilla tenía su cubil en las afueras. escondrijo, guarida
3. Cauce de una corriente de agua.
NOTA: También se escribe: cubilar

cubil

 
m. Sitio donde los animales, pralte. las fieras, se recogen para dormir.
Cauce de las aguas corrientes.

cubil

(ku'βil)
sustantivo masculino
guarida, cueva o sitio resguardado donde se refugian los animales El zorro salió de su cubil.
Sinónimos

cubil

sustantivo masculino
Traducciones

cubil

den

cubil

SMden, lair
Ejemplos ?
-Mi última hora se acerca -dijo, ese día a Hernando, aquel generoso hermano de Pizarro, el solo amigo que su infortunio hallara en aquel cubil de fieras.
Como tigresa, luego que regresa al vacío cubil, y en vano gira, y viendo que sus hijos fueron presa de algún depredador, tanto se aíra, tanto se enciende en rabia la tigresa, que no mira torrente o noche mira; ni hay senda ni tormenta que fatigue el odio con que a aquel ladrón persigue; así el pagano, rezongando harto, vuelto al enano dice: «Hazme de guía»; y no espera caballo en aquel parto, ni más dice a quien es su compañía.
Tu miseria es de una roja fascinación de impostura, ¡y arde el cubil de tu impura y artera risa de clínica, como un incesto en la cínica máscara de la Locura!...
No tenía el señor Leterio ni mujer, ni hermanos, ni por dónde le viniesen críos; pasábase la vida en su mezquino comercio, lidiando con la miseria, fiando a réditos y leyendo los periódicos locales, de la cruz a la fecha -como leería los del Japón, pues nunca bajaba a la ciudad ni salía de su cubil, que guardaba hasta el domingo, por miedo a ser robado-.
La llevó paso a paso hasta su cubil con la cabeza de su hija recostada en su pescuezo, y los bichos del monte que encontraban en el camino, se acercaban todos a mirar los ojos de la infeliz gamita.
Nadie lo sabía en el monte; pero alguna vez ha de llegar el motivo a nuestros oídos. La pobre madre, pues, llegó hasta el cubil del oso hormiguero.
Al pasar por su cubil recogió a su hija, que se quejaba siempre, y juntas llegaron por fin al pueblo, donde tuvieron que caminar muy despacito y arrimarse a las paredes, para que los perros no las sintieran.
En cambio, tenía gran aceptación el indio robusto, el cholo fornido, porque había que arañar la roca y porque éste rendía más en el trabajo y costaba menos a la Compañía, ya que se conformaba con una ración alimenticia pobre, de escasa panela y guineo, y con un hospedaje de la calidad de un cubil.
Odios viles fermentan en sus malvados pechos. Odios viles nos combaten. Estamos, no en el cubil del tigre, sino en el nidal del crótalo. Luchar con tigres sería hermoso.
Está el moro a la puerta con luciente acero que le cubre casco y busto, como al salir de su cubil serpiente, después de que mudó el cuero vetusto, con su estrenada piel su vigor siente más que nunca sintió nuevo y robusto; y con tres lenguas y mirar que abrasa todo animal se aparta, si ella pasa.
Donde sobre la arena ve estampada la fresca huella, el caminar dirige, sin que consienta Amor que pare a nada hasta que llega a aquel cubil que os dije; donde a nosotros la mortal llegada del Orco con gran miedo nos aflige; creyendo a cada ruido, de consuno, que vuelva hambriento a devorar a alguno.
Come pan negro, enmohecido y duro, bebe en los charcos pestilentes aguas, se alberga en un cubil, viste guiñapos, y se acuesta en un lecho de retamas.