cuarterola

(redireccionado de cuarterolas)

cuarterola

1. s. f. Barril que hace la cuarta parte de un tonel adquirió una cuarterola de roble para experimentar con caldos nuevos.
2. METROLOGÍA Medida de capacidad para líquidos que equivale a unos 130 litros consiguió una cuarterola de vino añejo.
3. Chile Carabina pequeña, arma.

cuarterola

 
f. Barril que contiene la cuarta parte de un tonel.
Ejemplos ?
ntonio el Moreno se dirigió a la mesa junto a la cual estaba el Pelirrojo, y sentándose junto a éste, no sin antes golpearle afectuosamente con una mano en el hombro, exclamó, dirigiéndose al mozo de «Los Leones», que, reclinado contra una de las cuarterolas y con los brazos cruzados sobre el pecho, entreteníase en silbar uno de los tangos más en boga: -A ver, tú, Isidoro, café pa mí y unas copas de veneno pa la compaña.
El Cantinero, un chaval morenucho, escuálido, de cara truhanesca y de rizados tufos que contemplaba indolentemente a los parroquianos recostado contra una de las cuarterolas, canturreó, al par que dirigíase al mostrador, sobre el cual la cristalería brillaba húmeda y limpísima alrededor de las doradas cafeteras: -Señó Paco, ¿sabe usté lo del Pucherete?
Ya hemos dicho que era el suyo uno de los pocos ventorrillos de esta nuestra tierra natal donde la buena fortuna había olvidado un punto su índole veleidosa y tornadiza, y gusto da penetrar en el establecimiento y ver cómo, a los rayos del sol, relucen las pintadas cuarterolas...
-Pos lo primero que necesito -exclamó Currita soltando su «establecimiento» contra una de las cuarterolas, y sentándose gallardamente frente al Penitas- es un par de chatos, del barril de los amigos..., pero eso vivo, Paco, y pa darle convoy a esos dos chatos, tráeme unas anchoas; pero, hijo, que no sean de las que tú has dejáo en cueros vivos..., várgame un divé, pos di tú que jaces más estrago en la fuente que un tordo en un olivar...
Y mientras el señor Cristóbal dirigíase a apuntar con tiza en uno de los arcos de una de las cuarterolas la última arroba trasegada por Antonio, siguió éste en su penosa labor de desocupar la enorme tina desbordante del oloroso néctar que puso Dios en las vides montillanas.
Es por ello, que los productores de vino contaban con un importante número de mulas y caballares, además, con varias docenas de envases, siendo las cuarterolas de roble las más usadas.