cuñado


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Búsquedas relacionadas con cuñado: concuñado, yerno

cuñado, a

(Del lat. cognatus < cum, con + natus, nacido.)
s. Hermano o hermana del cónyuge de una persona.

cuñado, -da

 
m. f. Hermano o hermana de un cónyuge respecto del otro.

cuñado, -da

(ku'ɲaðo, -ða)
sustantivo masculino-femenino
hermano o hermana del cónyuge de una persona Lo visitaron sus cuñadas.
Sinónimos

cuñado

, cuñada
sustantivo
Traducciones

cuñado

Schwager

cuñado

גיס

cuñado

cognato

cuñado

švagr

cuñado

svoger

cuñado

lanko

cuñado

šogor

cuñado

義兄弟

cuñado

시숙

cuñado

svoger

cuñado

szwagier

cuñado

cunhado

cuñado

svåger

cuñado

พี่เขยหรือน้องเขย

cuñado

anh em chồng

cuñado

/a SM/Fbrother-/sister-in-law

cuñado -da

m brother-in-law; f sister-in-law
Ejemplos ?
Este pequeño es el hijo de tu cuñado Landolfo dei Fiori, a quien aborreces, y unos soldados, por orden tuya, según dicen, le quieren estrellar contra el muro.
Y si Marco Bruto mirara por quién intercedía cuando hizo que a Casio su cuñado le perdonase César, no le hiciera el mal de ocasionarle la ingratitud.
No es ya que la perfidia no reprende Grifón de aquella inicua más que bella; ni que venganza contra aquel no emprende del que adulterio cometió con ella, sino que grande la victoria entiende de que ella no prosiga la querella; y como su cuñado verdadero celebra y agasaja al caballero.
Su insigne cuñado, el Padre Monterroso, refiriéndose en alguna ocasión a sus trabajos y luchas en carta íntima escrita a la entrañable doña Ana que al parecer mostrábase quejosa o desalentada, díjole: “Defiende siempre a tu marido.
Y cuando volvió a Italia por donde gobernaba, dejándole todo el amor y aclamaciones, se escureció delante dél en su luz, no con su despojo. Texto Era Marco Bruto cuñado de Casio, por estar Casio casado con Junia, hermana de Bruto.
Alarmados el virrey y el vecindario, se procedió a armar y equipar en el Callao una escuadra compuesta de siete naves; pero su excelencia hizo el grandísimo disparate de nombrar para el comando de ella nada menos que á tres generales, que lo fue-ron don Tomás Paravicino (cuñado del virrey, duque de la Patata), don Pedro Pontejo y don Antonio Beas.
Por cierto, nadie de los arriba mencionados dijo nada cuando Rubén Zuno, cuñado del licenciado Echeverría, fue llevado a proceso en Estados Unidos acusado de ser traficante de drogas y de haber participado en la planeación del asesinato del agente antinarcóticos de Estados Unidos, Enrique Camarena Salazar.
Varela había sido asesinado al anochecer del 20) la tal conclusión-con visos de consigna-ya quedaba registrada en lo fundamental, en las fojas del sumario y nada menos que por boca de D. Juan N. Madero, cuñado y socio del Dr. Varela en su Imprenta y Papelería.
Varela “no tenía costumbre de salir de noche”, refiriéndose a los posibles antecedentes que dieran motivo a sospecha acerca del autor de la muerte y después de aludir con calculada vaguedad a indeterminados “avisos” que amigos de Buenos Aires habían hecho llegar ( ¿cuándo?) a su cuñado “para que anduviese con cuidado” (tímidamente se quiere desplazar hacia Rosas la culpa del crimen) expresó ( aquí fue concreto) “así como una carta anónima que le enviaron desde la línea y encontrada en las abanzadas ( vale decir: procedente del campo enemigo) en la que se le prevenía que si no se desdecía de lo que había publicado contra el Presidente Oribe dos días antes ( se entiende dos días antes de la fecha establecida en la carta) lo habían de matar antes de ocho días”.
Yo seguía el impulso de este mar de vivientes, protegida por la estela de mi cuñado que, venido en comisión, regresaba a su batería.
Estaba don Rafael un poco desviado, defendiéndose de las infinitas piedras que sobre él llovían, y, queriendo acudir al remedio de su alma y al de su hermana y cuñado, el caballero catalán se le puso delante, diciéndole: -Sosegaos, señor, por lo que debéis a buen soldado, y hacedme merced de poneros a mi lado, que yo os libraré de la insolencia y demasía deste desmandado vulgo.
Ya en esto se le arrasaban los ojos de lágrimas, y al duque lo mismo, enternecidos, el uno, con la pérdida de su esposa, y el otro, con el hallazgo de tan buen cuñado; pero consideraron que parecía flaqueza dar muestras con lágrimas de tanto sentimiento, las reprimieron y volvieron a encerrar en los ojos, y los de don Juan, alegres, casi les pedían las albricias de haber parecido Cornelia y su hijo, pues los dejaba en su misma casa.