cronicón

cronicón

(Del bajo lat. chronicon < chronicus.)
s. m. LITERATURA, HISTORIA Breve relación de hechos históricos ordenados cronológicamente.

cronicón

 
m. Breve narración cronológica.
Ejemplos ?
Así, no recuerdo en qué cronicón del Perú o de Chile he leído que en 1670 alguien confirmó en la mejilla al capitán Matías de la Zerpa, y que éste le cortó la mano a su ofensor, la clavó en la puerta de la Real Audiencia y puso debajo este cartel: ::«Zerpa esta mano cortó ::porque una vez lo agravió».
l padre fray Antonio José de Pastrana, definidor que fué en Lima de la orden de predicadores, refiere en su curioso cronicón vida y excelencias de San José— (impreso en Madrid por los años de 1696) que en el Monasterio de las Descalzas conservaban las monjas, entre otras reliquias, nada menos que la capa de San José, olvidando el cronista consignar si era la capa que usaba el patriarca en los días de manejar.
A propósito de adulaciones, no recuerdo en qué cronicón he leído que uno de los virreyes del Perú fue hambre que se pagaba infinito de que lo creyesen omnipotente.
Si yo fuera historiador antiguo echaría a volar mi obra, seguro de no haber dejado cronicón, ni anales, ni becerro, ni diploma, ni cartulario, ni calendario, ni memorial que no hubiese consultado y explotado; pero cuando menos lo esperara me encontraría con que un fraile eruditón había dado con documentos de mí desconocidos, y en virtud de ellos me ponía como hoja de perejil, probándome que no sabía de la misa la media.
En 1599 escribió un tratado de Rege, et Regis institutione, admirable por el estilo y erudición, si hubiera hablado con mas piedad y reserva: como también en los de Monetœ mutatione, y de Immortalitate, que le ocasionaron una persecución porfiada. Dió á luz en 1608 el Cronicón, y el Tratado contra los Albigenses de Lucas Tudense, con otras muchas obras.
Aunque el macrobio o centenario don Juan Rodríguez Fresle, en su famoso libro Carnero, cronicón divertidísimo, dice que Vázquez se mandó fabricar unas narices de barro muy al natural, otro escritor asegura que fueron de cera nicaragüense.
La cruz ya no existía en su fachada De pardusco color, desmoronada, Y sus piedras saltaban con estruendo El tránsito a las gentes obstruyendo: De noche ni el pastor, ni el caminante Guiaban a este sitio el paso errante, Pues sentían pavor almas medrosas No sé por qué señales prodigiosas. Nosotros a contar vamos su historia Que antiguo cronicón dejó en memoria.
De 1621 es otra de sus obras más divulgadas: el retrato de Diego García de Paredes incorporado a la Relación breve de su tiempo de Tomás Tamayo de Vargas, impreso en Madrid por Luis Sánchez. Para Tamayo de Vargas ilustró también la portada de su defensa del Cronicón de Flavio Lucio Dextro, 1624.
De acuerdo con otros documentos considerados históricos (Primera Crónica General, Cronicón Lusitano) la figura del Cid apenas tenía interés para los monjes de Silos pero sin embargo había aparecido en otros cantares más populares y menos eruditos, fundamentalmente la Historia Roderici (no confundir con el Cantar de mi Cid).
La memoria de la batalla realmente sólo aparece en la crónica del obispo Rodrigo Jiménez de Rada De rebus Hispaniae (Cronicón de las cosas sucedidas en España), también conocida como Historia gothica o Crónica del toledano, en la que se describe la historia de la península ibérica hasta 1243.
Después de su defunción, el cadáver del rey Alfonso II recibió sepultura en el panteón de reyes de la iglesia de Nuestra Señora del Rey Casto de Oviedo, que el monarca había ordenado erigir, y en el que también fue sepultada su esposa, la reina Berta, según refiere el Cronicón de Cardeña.
La fecha de fundación del monasterio es desconocida, posiblemente fuera fundado en fechas repobladoras al amparo de los condes de Saldaña, los Banu Gómez, cuyo cabecilla Diego Muñoz, fundaría más al norte a mediados del siglo X el monasterio de San Román de Entrepeñas. El Cronicón Hispalense sitúa la fecha de fundación del monasterio en el año 641.