cretense

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cretense

1. adj. De Creta, isla del Mediterráneo. crético
2. adj./ s. m. y f. Que es natural de esta isla.
3. s. m. LINGÜÍSTICA Dialecto del griego moderno hablado en esta isla.
Traducciones

cretense

cretese

cretense

crétois

cretense

Κρητική

cretense

Cretan

cretense

ADJ & SMFCretan
Ejemplos ?
Os daré dos dardos cretenses, guarnecidos de acicalado hierro, y una hacha de dos filos nielada de plata; esta recompensa será común a todos.
Los frigios, primeros habitantes de la tierra, me llaman diosa del Pesinonte y madre de los dioses; los autóctonos atenienses me llaman Minerva Cecropiana; soy la Venus de Paphos en la isla de Chipre; Diana Dictynia entre los cretenses, hábiles en disparar la flecha; Proserpina Estigia entre los sicilianos, que hablan tres idiomas; soy Ceres, la antigua divinidad de los habitantes de Eleusis.
Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes...
Corre ahora a la batalla y muestra el denuedo de que te jactas. Respondióle Idomeneo, caudillo de los cretenses: — ¡Atrida! Siempre he de ser tu amigo fiel como te aseguré y prometí que sería.
El caudillo de los cretenses le respondió enojado: —Ayante, valiente en la injuria, detractor; pues en todo lo restante estás por debajo de los argivos a causa de tu espíritu perverso.
Pues no deseo quedarme en la tienda, sino pelear. Respondióle el prudente Meriones: — ¡Idomeneo, príncipe de los cretenses, de broncíneas corazas!
Contestó Idomeneo, caudillo de los cretenses: — Si la deseas, hallarás, en la tienda, apoyadas en el lustroso muro, no una, sino veinte lanzas, que he quitado a los teucros muertos en la batalla; pues jamás combato a distancia del enemigo.
Quizá algún otro de los aqueos de broncíneas corazas no habrá fijado su atención en mi persona cuando peleo, pero no dudo que tú me has visto. Idomeneo, caudillo de los cretenses, díjole entonces: — Sé cuán grande es tu valor.
Todo esto contado aquí a escape, tal vez no tenga chiste; pero yo creo que dándole la debida extensión e iluminándolo eruditamente con los colores locales y temporales de que ya he hablado, sería divertidísima novela, y pondría además de realce la hazaña de los andaluces, musulmanes entonces en vez de ser católicos, y que fueron los primeros en llevar a Creta el islamismo, de que ahora con tanta razón quieren los cretenses libertarse.
San Pablo bien se ve que los había estudiado, pues los cita, y traduce el de Arato: In ipso enim vivimus, et movemur, et sumus, y alega el otro de Parménides: Cretenses semper mendaces, malae bestiae, pigri.
Los aficionados en su círculo familiar, en los lunchs literarios y en los tés de las cinco, pueden hacer mucho por la educación del gran público. Pero éste no es más que el lado bueno de la Mentira, tal como se practicaba en los ágapes cretenses.
Respondió Helena, la de largo peplo, divina entre las mujeres: — Ese es el ingente Ayante, antemural de los aqueos. Al otro lado está Idomeneo, como un dios, entre los cretenses, rodéanle los capitanes de sus tropas.