crespón

crespón

1. s. m. TEXTIL Tela ligera en que la urdimbre está más retorcida que la trama.
2. INDUMENTARIA Y MODA Tela negra usada en señal de luto desfilaron ante el féretro con crespones en las espadas.

crespón

 
m. Tejido ligero que presenta una superficie arrugada y mate a causa de la poca densidad de la urdimbre y trama. Se fabrica de seda, rayón, algodón y estambre. Sus muchas variedades tienen nombres específicos: c. de la China; georget.
Traducciones

crespón

crape, crepe

crespón

velocrespo

crespón

SMcrêpe, crepe, crape
Ejemplos ?
-¡Vaya! -Es la pura verdad. Ese pañolito de crespón rojo junto a ese cuello tan blanco... -¡Dale! -Ese pelo, tan negro como los ojos...
Y una hora después, en tanto que el señor Cristóbal les veía partir con el júbilo retratado en el rugoso semblante desde un corte de terreno, en las afueras del pueblo, y las dos viejas lloraban silenciosas, cada una en un rincón de una de sus habitaciones, mirándose mutuamente de cuando en cuando con insondable tristeza; a los rientes rayos del sol, en un ambiente primaveral y bajo un cielo radiante, cruzaba la polvorienta carretera flanqueada por ventas blanquísimas, por copudos árboles y por apiñados pencares, al airoso trote castellano de su gallardo Cartujeño, Paco Cárdenas, a cuya cintura aferrábase Clotilde con ansias de amor y de caricias, luciendo rojo pañuelo de crespón de largo flecaje...
Se cerró el teatro, las pasteleras cubrieron sus mazapanes con crespón, el Rey y los sacerdotes rezaron arrodillados en los templos; la tristeza era general, pues nadie creía que Juan fuera más afortunado que sus predecesores.
El general se presentó de Rubens, en traje español con alzacuello y daga, muy apuesto; la generala iba de esposa del pintor, en vestido de terciopelo negro cerrado hasta el cuello, horriblemente caluroso, con una rueda de molino alrededor del cuello - quiero decir un gran alzacuello, naturalmente -, reproducción exacta de un retrato flamenco que poseía el general y que solía provocar la admiración por las manos, muy parecidas a las de la generala. Emilia iba disfrazada de Psiquis, en crespón y encajes.
En sus primeras horas de duelo y amargura, que ni consuelan frases ni calma la razón, en que el pesar anhela de lágrimas hartura y el alma desolada la soledad oscura, no osé pasar sus puertas cerradas con crespón.
Y nadie, al entrar en la morada de los Montieles, donde la calma del anochecer de la existencia tiende un crespón de apagados tonos sobre el mobiliario fastuoso y los densos cortinajes, creería que allí vibraron los violines y rieron las flautas de la orquesta del baile, ni que en el solemne comedor, ante las imponentes tapicerías flamencas, corrió el rubio champaña y susurró el amoroso deseo...
Sé que no eres el mismo; quiero verte y de lejos tu cima contemplar; me queda el corazón para quererte, ya que no puedo junto a ti llorar. Centinela avanzado, por tu duelo lleva mi lira un lazo de crespón; tu ángel custodio remontose al cielo...
Son los vivos que abren las puertas de los sepulcros; unos para regarlos con lágrimas; otros para cambiar con frescas flores la triste yerba del olvido. Allí van los bomberos, apuestos mancebos, llevando con gracia su brillante uniforme, y anudado al brazo el crespón de duelo.
APÍTULO PRIMERO I El sol ha desaparecido tras las cimas del Habwi, y la sombra de esta montaña envuelve con un velo de crespón a la perla de las ciudades de Orisa, a la gentil Kattak, que duerme a sus pies, entre los bosques de canela y sicomoros, semejante a una paloma que descansa sobre un nido de flores.
Pepa sintió que la sangre le subía a las mejillas, y posando la mirada en el alféizar, al que se entretenía en atar y desatar los picos del pañuelo de crespón que se atersaba sobre su arrogantísimo seno, murmuró con voz suave y dulcísima: -¡Vaya si es de verda lo que le digo!
El bulbul, sobre las ramas de un penachudo talipot, entona un canto melancólico y suavísimo, y entre las ráfagas de luz que reverberan las arenas cruzan diáfanos como el ámbar miríadas de pájaros y de insectos con ropajes de oro y azul, de crespón y esmeraldas.
De la pared pendían las coronas que en ocasión de apoteosis solemne le habían sido ofrecidas: ni un átomo de polvo empañaba su follaje dáfneo. Su retrato al óleo, medio velado por un crespón, se alzaba sobre dorado caballete a la luz más favorable.