craso


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craso, a

(Del lat. crassus, gordo.)
1. adj. Que tiene mucha grasa su imperturbable sonrisa y sus crasas manos le inspiraban confianza. graso
2. Se aplica al error, al engaño, a la ignorancia que son burdos, groseros y no admiten disculpa resultó un craso error confiar en ellos; su crasa ignorancia quedó patente. enorme insignificante
3. BOTÁNICA Se aplica a las plantas que tienen tallos gruesos y carnosos, en los que almacenan gran cantidad de agua.

craso, -sa

 
adj. Grueso, gordo.
fig.Con los sustantivos, error, ignorancia, etc., indisculpable.
bot. Dícese del tallo, hoja, etc., repletos de jugos y considerablemente gruesos. Las plantas crasas son propias de climas áridos o de suelos pobres.
m. Crasitud.

craso, -sa

('kɾaso, -sa)
abreviación
error, ignorancia de gran magnitud y evidencia Craso error haber aceptado esa propuesta.
Sinónimos

craso

, crasa
Traducciones

craso

crasso

craso

Crasso

craso

ADJ
1. (= gordo) [persona] → fat; [líquido] → greasy, thick
2. [error] → gross, crass
3. (Andes, Cono Sur) (= grosero) → coarse
Ejemplos ?
Sí, porque la Gran Bretaña, cometiendo tal vez un craso error, no quiere meter las manos en la Europa Central y Oriental, y porque Francia, aunque quisiera, ya no podría, porque ha perdido de un golpe el enorme y bien ganado prestigio que tuviera en los Estados de esa vasta región, cuya hegemonía económica, comercial, política y militar está quedando, prácticamente, a la merced del poderío nazi.
II - Espartaco De los buitres festín los gladiadores Y harto de sangre el legionario, al frente De las enseñas tórnase impaciente A Roma, Craso, en pos de sus lictores.
Constituiría un craso error pensar que la aparente "moderación" del marxismo frente a la religión se explica por sedicientes razones "tácticas", por el deseo de "no espantar", etc.
En lo que toca a Catón está ya dicho mucho, y el común sentir de los hombres confesará que tuvo felicidad, habiéndole elegido la naturaleza para quebrantar en él las cosas que suelen temerse. Las enemistades de los poderosos son pesadas: opóngase, pues, a un mismo tiempo a Pompeyo, César y Craso.
Sin perder un instante, fuese a la habitación labrada por su hijo Hefesto —la cual tenía una sólida puerta con cerradura oculta que ninguna otra deidad sabía abrir—, entró, y habiendo entornado la puerta, lavóse con ambrosía el cuerpo encantador y lo untó con un aceite craso, divino, suave y tan oloroso que al moverlo en el palacio de Zeus, erigido sobre bronce, su fragancia se difundió por el cielo y la tierra.
Pues, ¿con qué otra cosa nos puede dar en rostro el Oriente abatido por Ventidio, sino con la muerte de Craso, habiendo también él perdido a Pacoro a manos del mismo Ventidio?
Lavados ya y ungidos con craso aceite, sentáronse a la mesa; y sacando de una cratera vino dulce como la miel, en honor de Atenea lo libaron.
Que no se debe evitar un pecado con otro pecado ¿Qué error tan craso es el que se apodera de nuestra imaginación cuando llega a persuadir al hombre se mate a sí mismo, ya sea porque su enemigo pecó contra él, o por que no peque cuando no se atreve a matar al mismo enemigo que peca o ha de pecar?
Un error tan craso, una incredulidad tan dura, y la aversión o contradicción del ánimo humanó al culto y religión de Dios, encontró, sin embargo, modo de que el hombre fabricase con artificio dioses.
Hoy, por el contrario, el desenfado, la movilidad, la animación del dinero, que se presenta sin temor en todas partes, menos en España, y que se agita y circula, es lo que hace creer á los hombres poco pensadores que vivimos en un siglo metalizado; que ahora no se piensa ni se habla sino de dinero. ¡Qué error tan craso!
El mismo niego en que están los demonios será el que se acomodará al tormento de los hombres, como lo dice Jesucristo: «Iados de mi, malditos, al fuego eterno, que está preparado al demonio y a sus ángeles.» Porque también los demonios tienen sus peculiares cuerpos, como han opinado personas doctas, compuestos de este aire craso y húmedo cuyo impulso sentimos cuando corre viento; el cual elemento, si no pudiese padecer el fuego, en los baños, cuando está caliente no quemaría; pues para que pueda quemar, primero ha de encenderse.
El doctor Frugoni ha dicho en un reciente reportaje que los hombres de pensamiento abandonarán las filas del Partido Colorado e irán a engrosar las del socialismo. Craso error.