cráter

cráter

(Del lat. crater < gr. krater, vasija.)
1. s. m. GEOGRAFÍA, GEOLOGÍA Depresión topográfica situada en la parte superior de los volcanes por la cual sale humo, ceniza, lava y otras materias cuando están en actividad.
2. GEOGRAFÍA Sima o hundimiento formado por la caída de un meteorito.
3. Depresión de forma circular y márgenes elevados.
4. cráter lago GEOGRAFÍA El de un volcán sin actividad en el que se ha instalado un lago.
5. cráter lunar ASTRONOMÍA Formación análoga a los cráteres terrestres que se detectan en la superficie lunar y pueden alcanzar dimensiones muy superiores a aquéllos.
6. cráter meteorítico ASTRONOMÍA Depresión casi circular producida por el impacto de un meteorito en la superficie de un astro. circo
NOTA: En plural: cráteres

cráter

 
m. geol. Orificio por el que un volcán arroja al exterior materias diversas.
astron. cráter lunar Accidente de la superficie de la Luna, de aspecto semejante a los cráteres de los volcanes, pero de mayor diámetro.

cráter

('kɾateɾ)
sustantivo masculino
1. boca por donde el volcán despide lava, ceniza y humo cráter volcánico
2. geología boquete producido en la tierra por un estallido Encontraron el sitio exacto del cráter producido por la explosión de la caldera.
3. astronomía concavidad del terreno ocasionada por el choque de un meteorito El cráter producido por el meteorito es de unos 180 km de diámetro.
Traducciones

cráter

caldera, crater

cráter

Krater

cráter

cratère

cráter

krater

cráter

cratera

cráter

الحفرة

cráter

krater

cráter

Кратер

cráter

Kráter

cráter

krater

cráter

クレーター

cráter

분화구

cráter

krater

cráter

SMcrater
Ejemplos ?
Y el cráter de la boca de bordes ardidos y paredes calcinadas y resecas; el cráter que arroja el azufre de las palabras violentas, el humo denso que viene del corazón y su tormenta; la puerta en corales labrada suntuosos por donde engulle, la bestia, y el ángel canta y sonríe y el volcán humano desconcierta.
La tierra retembló, giró tres veces En encontradas direcciones; hondo Cráter abrióse ante mi planta infirme Y despeñóse en él bramando un río De sangre espesa, que espumoso lago Formó en el fondo, y cuyas olas negras, Agitadas subiendo mis rodillas Bañaban sin cesar.
Es el cráter del Vesubio una conca circular de más de trescientas varas de diámetro y de unas ciento de profundidad, y hace el efecto de una plaza de toros vista desde el tejado, cuando el, su centro se quema de noche un árbol de pólvora.
A los incrédulos les amenazaba con los testimonios escritos que constaban en el Ayuntamiento, allí, a legua y media de la casa. El cráter era el elemento legendario de aquella topografía, que había convertido en una industria el dueño del balneario.
Relámpagos de fuego, confuso remolino semejan los horrores del cráter de un volcán; se para sobre el mundo la mano del destino, sus alas desplegando de lava el huracán.
El paisaje era de los más hermosos de litoral del Norte; verdura por todas partes, colinas como macetas de flores, riachuelos, bosques, un lago de verdad, accidentes románticos del terreno, tales como grutas, islas en miniatura, cascadas, y hasta una sima en lo alto de un monte cónico, que el señor Campeche juraba que era el cráter de un volcán apagado.
¡Hermosura infeliz! Arrostra y huella fiero cráter; y a guisa de aureola, ciñe y carga en la frente una centella. A un deber sacrantísimo se inmola; Y arde con el sigilo de una estrella En los nublados indistinta y sola.
— cuando parece la conciencia pasmada, profundo cráter de apagada escoria, desierto cauce de agotado río, y en la noche callada no se oye más rumor que el de la orgía o es áspero crujir de la cadena, mientras del cielo en la extensión vacía la ronca voz de los espantos truena!
Pero, si el país ofrecía tales delicias naturales, en cuanto empezaba Septiembre se aguaba la fiesta; nublas, vientos, aguaceros, días sin fin de lluvia fría y triste, de horizonte de plomo, un frío húmedo que hacía pensar en el de la sepultura; tales eran los achaques de la estación en aquel delicioso país de panorama. En vano Campeche entonces enseñaba a los nuevos huéspedes fotografías del cráter y de las cataratas.
Y fue así: La Parima era un volcán, pero era al mismo tiempo un refugio de estrellas. Por las mañanas, los luceros del cielo se metían por su cráter, y dormían todo el día en el centro de la Tierra.
Pero ese mismo día sobre la boca del volcán puso su mano la Tiniebla y el cráter enmudeció para siempre y las estrellas se quedaron en las entrañas de la Tierra.
Caminamos aún unos doscientos pasos más sobre un terreno poco inclinado, llano y movedizo, todo compuesto de ceniza y piedras pequeñas, y llegamos al borde del cráter.