crápula


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crápula

(Del lat. crapula, embriaguez, borrachera.)
1. s. m. y f. Persona de vida lienciosa o viciosa era un crápula y no dejaba de molestar a sus vecinos con sus entradas y salidas ruidosas. calavera, depravado, libertino
2. coloquial, despectivo Modo licencioso y libertino de comportarse se perdió en crápulas y excesos.
3. s. f. Estado de embriaguez. borrachera

crápula

 
f. Embriaguez o borrachera.
fig.Disipación, libertinaje.
m. Hombre de vida licenciosa.

crápula

('kɾapula)
sustantivo masculino
hombre de vida libertina e inmoral Siempre representa al crápula en sus películas.

crápula


sustantivo femenino
1. estado de enajenación provocado por el alcohol Su esposo era dado a la crápula.
2. estilo de vida depravada y desenfrenada Estaba perdido en crápulas y excesos.
3. peyorativo individuo no digno de confianza No hagas negocios con ese crápula.
Sinónimos

crápula

sustantivo masculino
Traducciones

crápula

dissipation

crápula

A. SF (= embriaguez) → drunkenness; (= disipación) → dissipation
B. SMwastrel
Ejemplos ?
Uno, de aquellos días en que ansiosos Despertamos de crápula y de amor, Y manchamos los días más hermosos De nuestra vida y nuestra edad mejor.
Como los relatos de aquella velada habían sido largos, llegó la hora de la cena sin que hubiese habido tiempo de entregarse antes un poco a la crápula.
Pero el pícaro no lo desempeñaba en conciencia, sino perramente; pues desde que se le anunciaba que había racimo que colgar y que fuese alistando los chismes del oficio, se entregaba a una crápula tan estupenda que, llegado el momento de ejercer sus altas funciones, no había sujeto, es decir, verdugo.
El aspirante la rompía de una pedrada, que lanzaba desde tres varas de distancia, y el mérito estribaba en que no excediese de un litro la cantidad de licor que caía al suelo; en seguida el padrino servía a todos los asistentes, mancebos y damiselos; y antes de apurar la primera copa, pronunciaba un speach, aplicando al candidato el apodo con que desde ese instante quedaba inscrito en la cofradía de los legítimos chuchumecos. Concluida esta ceremonia, empezaba una crápula de esas de hacer temblar el mundo y sus alrededores.
Menem, que es el paradigma del crápula les permite a los cínicos sentirse mejores, y les permite una transferencia donde Duhalde se hace transparente gracias al crápula.
Pero se conviene en que no habrá juegos secretos o particulares en tal ocasión y que si se quiere hacer el crápula durante un rato, será entre sí y ante todo el que asista al almuerzo.
A quien conoce las desviaciones del desenfreno este refinamiento le parecerá algo muy sencillo; resulta muy voluptuoso revolcarse por decirlo así en la basura con seres de esta clase; en ella se encuentra el abandono más completo, la más monstruosa crápula, el envilecimiento más completo, y estos placeres, comparados con los que se gozaron la víspera o con las criaturas distinguidas que nos los proporcionaron, hacen más picantes uno y otro exceso.
Lo masturban, la bomba sale, Sofía no pierde ni una migaja y el crápula se acerca a sorber lo que ha dado y se lo traga todo en cuatro bocados mientras se la menean sobre el vientre de la pobre infortunada, la cual, lista la operación, vomita hasta las tripas en las narices de Durcet, que acudió a recibirlo con solemnidad y se masturbó mientras el vómito lo cubría.
Durcet te dirá, cuando quieras, que nosotros conocimos a un hombre que hacía lo mismo y exactamente en las mismas circunstancias, pero con un hombre de sesenta a setenta años que había que sacar de entre la peor crápula de las heces del pueblo.
El duque actor se acerca, Durcet se arrodilla bajo las nalgas que van a colmarlo de gozo; el duque empuja, el financiero traga y, transportado por aquel exceso de crápula, descarga jurando que jamás experimentó tanto placer.
Nuestros libertinos se hicieron seguir por Agustina Fanny, Colomba, Hébé, Zelamiro, Adonis, Jacinto y Cupidón, a los que añadieron a Julia y dos viejas, la Martaine y la Champville, Antínoo y Hércules, y reaparecieron triunfantes al cabo de media hora, tras haber descargado cada uno de ellos en los más dulces excesos de la crápula y el libertinaje.
Hay que recordar la historia vergonzosa de la crápula del ejército chileno en aquel memorable día; hay que mostrar el lodo de aquel ejército, que siendo vencedor quedó vencido durante 24 horas, porque sus vicios lo cegaron, y si no fueron exterminados, fue debido a que en las líneas peruanas no hubo una cabeza aunque sobraron corazones.