coturno

(redireccionado de coturnos)

coturno

(Del lat. cothurnus.)
1. s. m. HISTORIA, INDUMENTARIA Y MODA Calzado griego y romano que llegaba hasta la pantorrilla y se ajustaba con cordones.
2. TEATRO, INDUMENTARIA Y MODA Calzado de suela de corcho muy gruesa que usaban en las tragedias los actores antiguos para aparentar mayor estatura.
3. calzar el coturno literario Usar un estilo alto y sublime en poesía.
4. de alto coturno loc. adj. coloquial De categoría elevada fue una recepción de alto coturno; son de una familia de alto coturno.

coturno

 
m. Calzado griego y romano que llegaba hasta la pantorrilla, sujetándose por el frente con un cordón pasado por ojetes.
Calzado de suela sumamente gruesa que usaban los antiguos actores en las tragedias.
Calzar el coturno.fig. Usar de estilo alto y sublime, esp. en poesía. Componer tragedias.
Traducciones

coturno

coturno

coturno

cothurne

coturno

Kothurn

coturno

buskin

coturno

buskin

coturno

Kothurner

coturno

SMbuskin (Hist) → cothurnus
de alto coturnolofty, elevated
Ejemplos ?
Y él, que con este apellido se había hecho familiar a los soldados, puesto ya en los coturnos de la grandeza, juzgaba por oprobio y afrenta que le llamasen Calígula.
Su túnica bordada de luceros, desmayándose en pliegues por la falda, dejaba en libertad los pies ligeros, que calzaban coturnos de esmeralda.
Con los mismos elementos, los coroplastas combinaban un número de figurillas parecidas en sus pormenores, pero siempre distintas en su conjunto: la inclinación de la cabeza, la disposición de las piernas y brazos, los tocados, accesorios, mantos, coronas, pedestales, coturnos, abanicos, clámides y túnicas, permitían todavía aumentar la diversificación de las imágenes y la reunión de dos o más figuras formando grupos, añadía mayor novedad aparente a la producción, haciendo comprensible el favor del público, demostrada por la grandísima cantidad de monumentos coroplástiocs descubiertos en las excavaciones.
Se representa en el Arte, como un hombre alado, joven, sin barba, completamente vestido de túnica, y calzando coturnos, llevando entre sus manos parte de un manto que lo envuelve parcialmente y sobre el cual, sostiene entre sus manos, una gran cantidad de frutas y granos.
Su primera victoria en competencia se da en el año Habría sido Esquilo quien fijó las reglas fundamentales del drama trágico. Se le atribuye la introducción de máscaras y coturnos.
Iconográficamente se le representa como un hombre alado, viejo y barbudo, con el cabello desordenado, completamente vestido en túnica, y calzando coturnos, llevando entre sus brazos una vasija de bronce de la cual esparce ardientes cenizas.
En coro- griego, por supuesto- los participantes míticos y heroicos se pusieron sus prosopones y sus coturnos y volaron por los espacios rumbo a todas las ciudades de la tierra.
Las antiguas túnicas de oro gélido se olvidaron en los recovecos de sus arcones de vidrio diamantino y los coturnos de terciopelo floreado se perdieron en los labe-rintos de las galerías que guardaban sus vestua-rios de Magna Mater.
Ya es hora que por tu genio conquiste un nombre la tragedia romana; lo tienes de sobra para desempeñar tan alta misión.» Así dijo, se irguió arrogante en los nobles coturnos y sacudió tres o cuatro veces la cabeza poblada de espesa cabellera.
Durante un lapso las sombras reinaron y al regresar otra vez la luz, como si levantaran un telón, advertí con gran asombro, desde aquella puerta transparente, que parecía un escondite en donde podía ver sin temor a que fuese descubierto fácilmente, a un hombre gigante de increíble apariencia hercúlea, vestido como los antiguos griegos con una corona sobre sus sienes, una espléndida túnica de coral, un taparrabo de color aguamarina y unos coturnos de oro: entonces lo reconocí, era Poseidón, el Emperador de los Océanos.
Cantemos el oro, porque su voz es música encantada; porque es heroico y luce en las corazas de los héroes homéricos, y en las sandalias de las diosas y en los coturnos trágicos y en las manzanas del jardín de las Hespérides.
Producía un extraño efecto entrar así en la vida antigua y pisar con botas de charol unos mármoles gastados por las sandalias y los coturnos de los contemporáneos de Augusto y Tiberio.