cosmonauta

(redireccionado de cosmonautas)

cosmonauta

s. m. y f. ASTRONÁUTICA Piloto o tripulante de una nave espacial los cosmonautas reciben un duro entrenamiento antes de subir a bordo de la nave. astronauta

cosmonauta

 
m. Astronauta.
Traducciones

cosmonauta

Kosmonaut

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cosmonauta

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cosmonaute

cosmonauta

رائد الفضاء

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宇航员

cosmonauta

宇航員

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Kosmonaut

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SMFcosmonaut
Ejemplos ?
Basta decir que, tan aprovechados habían sido los selectos nave-gantes del espacio en la preparación recibida, que por lo menos tres de los primeros dirigentes, en menos de los años acostumbrados, habían sido elegidos para instruir a los cosmonautas de otras naves seguidoras de la aventura.
Y es que, muchos antes de que Oniox aparecie-ra en la imaginería universal, por más distrac-ciones que se habían proporcionado durante milenios a los cosmonautas en sus vuelos, nunca se había podido evitar la llegada del instante en donde una como abulia los atormentaba y les producía con amplia frecuencia un sopor de ensueños, tan intenso, después descubierto como la enfermedad de los cosmonautas, que aún a pesar de tantos intentos evitadores, se adueñaba de ellos y no lograban despertarse más, sino hasta el final del viaje, por lo cual resultaba tan agotante, que quedaban postrados años enteros, de por vida a veces, víctimas de la somnolencia.
Pondría en acción los conocimientos y expe-riencias que había venido recopilando durante toda su vida dedicada al encuentro de lo que ayudara a los cosmonautas somnolentes o ex-traviados en su aburrimiento.
Se comenta que hace unos cinco mil años, aproximadamente, los cosmonautas venusianos llegaron hasta la Península de Yucatán e hicieron despuntar la Civilización Maya en Méjico.
El capitán Pétrimed, desde que había sido nom-brado Rector General de la nave, había sabido dirigir con precisión los controles de la cabina principal, sin decir por esto que nunca había te-nido problemas, al contrario, de ahí su prestigio, habían existido algunos bastantes graves, como cuando por permitir que las manos inexpertas de una alígera computadora realizaran manejos ineficaces en los motores principales y casi des-truyera, al romper con ciertas bisagras, la ma-quinaria de disciplina con la que los jóvenes cosmonautas nacidos en el espacio se educa-ban y consintiera...
De ahí el fracaso de su vejez. Por eso ha habido tantos cosmonautas extraviados o perdidos en la som-nolencia inerciadora. Sí, continuaba Oniox en su monólogo entusiasta, representando obras estratégicas, planificadas, seleccionadas, de sa-cudidora armazón teatral, influiré en ellos para introducirlos, sin que se den total cuenta, en el mundo de los conocimientos que les abrirán las puertas del Universo y les aclararán hasta las más oscuras noches.
Y cuando menos lo pien-sen, habrán dejado de ser simples cosmonautas y se habrán convertido en nada poco que los nuevos viajeros del espacio: Armónicos, perfec-tos, simétricos en sus experiencias, libres de sistemas anticuados de manejo, insobornables ante falsas inocencias, sin impresionarse ante promisorias y novedosas rutas que sólo los lle-ven a la inercia y no a las galaxias verdaderas.
Además, ellos sabían ya muchas cosas que los cosmonautas ignoraban. Oniox sólo era un titiri-tero de planes aborrecibles. Y ya no se dejarían manejar más.
Además, lo juzgaban tan divertido y al-borozante dentro de la acostumbrada monotonía espacial que, sumidos en la esperanza del próximo festejo, resistían la lluvia palabrera de máquinas elocuentes y robotes habladores: “Tienen que respetar y venerar a nuestros ante-pasados”, decía con quebradiza voz, entre mu-chas aseveraciones, la computadora historicista en jefe al trasladarlos, sin saber que dentro de los jóvenes cosmonautas...
Y esto lo había llenado de una mística satisfacción, pues las escenas que los cosmonautas veían entre los más heterogéneos efectos de sonido, de alteración de luces a penumbras rojizas, violáceas, ambarinas; de reflectores que brotaban del piso, de escenografías cambiantes que, ora presentaban un siluetizaje desolado o la exuberancia de un extraño panorama, se iban convirtiendo en más reales, menos rígidas, de mayores dimensiones creativas.
Los cosmonautas futuros encontrarían siempre funcionando el centro de aparente diversión y sin que ellos mismos se dieran cuenta, los aprendizajes que lograrían para su vida de volantes espaciales, serían tan útiles que se realizaría por fin el propósito de sus experimentos, calificados por algunos, ya se ha dicho, de peligrosos y atrevidos, pero en los que Oniox siempre había confiado por sus intenciones creadoras.
Algunos de los que creaste, o quizá todos, viajarán a otros planetas estratégicos de las galaxias y montarán también en esos lugares, Grandes Teatros Galácticos de Aprendizajes Cosmonáuticos y, claro está, los harán mejores que el tuyo, porque habrán aprendido mucho de ti, de tus aciertos, de tus errores; fomentarán los primeros; evitarán los segundos y aumentarán así la confianza en los caminos del universo. Los cosmonautas aburridos o extraviados, cansados y somnolentes, serán menos.