corvo

(redireccionado de corvas)
También se encuentra en: Sinónimos.

corvo, a

(Del lat. curvus.)
1. adj. Que está arqueado o curvado sustituyó el mango corvo del azadón por uno nuevo y enderezado. recto
2. s. m. Gancho metálico para coger o sujetar objetos. garfio
NOTA: También se escribe: curvo

corvo, -va

 
adj. Arqueado.
m. Garfio.

corvo, -va

('koɾβo, -βa)
abreviación
que es de forma combada o curvada ave de pico corvo
Sinónimos

corvo

sustantivo masculino

corvo

, corva
adjetivo
Traducciones

corvo

arched

corvo

corvo

corvo

corvo

corvo

科尔沃

corvo

科爾沃

corvo

Corvo

corvo

Corvo

corvo

Corvo

corvo

ADJ (= curvo) → curved, bent; [nariz] → hooked
Ejemplos ?
-Pues yo, señor juez -principió a decir Fernández medio abatatao- lo único que tengo que reclarar es del tenor siguiente: en circunstancias de que cuando iba haciendo la ronda de reglamento, que es la consigna del señor comisario, a la hora de la siesta y con un sol rajante, y de que cuando di güelta a la esquina de la casa de don Bermúdez aquí presente, me pareció oír como unos chiquillos de mujer, y como ruido de garrotazos, y como gritos de hombres peliando, y entonces, ahí no más, corrí como pude, agarrando el machete que me golpiaba las corvas, y entonces, en circunstancias que me allegué, pude darme cuenta me cuenta que, efectivamente, dos se habían agarrao fierazo y se menudiaban de lo lindo...
Hera, deidad veneranda, hija del gran Cronos, aparejó los corceles con sus áureas bridas, y Hebe puso diligentemente en el férreo eje, a ambos lados del carro, las corvas ruedas de bronce que tenían ocho rayos.
Y aquel que se quede voluntariamente en las corvas naves, lejos de la batalla como yo le vea, no se librará de los perros y de las aves de rapiña.
Apenas casado, Ifidamante tuvo que dejar el tálamo para ir a guerrear contra los aqueos: llegó por mar hasta Percote, dejó allí las doce corvas naves que mandaba y se encaminó por tierra a Ilión.
Mas Aquileo permanecía entonces en las corvas naves que atraviesan el ponto, por estar irritado contra Agamemnón Atrida, pastor de hombres; su gente se solazaba en la playa tirando discos, venablos o flechas; los corceles comían loto y apio palustre cerca de los carros de los capitanes que permanecían enfundados en las tiendas, y los guerreros, echando de menos a su jefe, caro a Ares, discurrían por el campamento y no peleaban.
Sus fauces pintadas echaban fuego, sus ojos redondos saltaban de las órbitas, sus garras corvas amenazaban a las pupilas del audaz.
Finalmente, sus atrevidas manos temblaron, sus esbeltas piernas se tambalearon, y una noche, la apoplejía le aprisionó sus manos corvas y heladas.
De pronto se presentaron unos animales de espaldas como yunques, de garras corvas, de marcha oblicua, de pies torcidos, de bocas como tijeras, de piel crustácea, de consistencia ósea, de lomos anchos y relucientes, patizambos, de prolongados labios, que miraban por el pecho y tenían ocho pies y dos cabezas, indomables: eran cangrejos, los cuales se pusieron a cortar con sus bocas las colas, pies y manos de los ratones, cuyas lanzas se doblaban al acometer a los nuevos enemigos.
Con esa volubilidad de la niñez, deja Blanquita el santuario, y dando zapatetas, mostrando aquellos calzones con rodilleras y arrugados en las corvas, corre por el patio persiguiendo un gorrión que se ha posado en la rama de un hicaco.
Mas el héroe, enojado con Agamemnón, pastor de hombres, permanece en las corvas naves, que atraviesan el ponto, y somos muchos los capaces de pelear contigo.
Antes de llegar los aqueos, Imbrio moraba en Pedeo con su esposa Medesicasta, hija bastarda de Príamo; mas cuando las corvas naves de los dánaos aportaron en Ilión, volvió a la ciudad, descolló entre los teucros y vivió en el palacio de Príamo, que le honraba como a sus propios hijos.
Los teucros, semejantes a carniceros leones, asaltaban las naves y cumplían los designios de Zeus, el cual les infundía continuamente gran valor y les excitaba a combatir, y al propio tiempo abatía el ánimo de los argivos, privándoles de la gloria del triunfo, porque deseaba en su corazón dar gloria a Héctor Priámida, a fin de que éste arrojase el abrasador y voraz fuego en las corvas naves, y se realizara de todo en todo la funesta súplica de Tetis.