cortijo


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cortijo

(Del bajo lat. cortigium < lat. cohorticula, cohorte pequeña.)
1. s. m. Finca rústica con casa para los propietarios poseía un cortijo en la campiña cerealícola y de olivos andaluza. alquería
2. Vivienda y edificaciones de esta finca el cortijo preside una gran explotación agrícola.

cortijo

 
m. Finca de tierra y casa de labor.
Sinónimos

cortijo

sustantivo masculino
(Andalucía) alquería, granja, rancho (América), quinta, casa de labranza, casa de campo.
A diferencia de la alquería, el cortijo es una finca rústica con casa para los propietarios; la granja se usa particularmente para referirse a la finca de campo con animales.
Traducciones

cortijo

farm, grange

cortijo

SMfarmhouse
Ejemplos ?
Cuando ya se hubieron perdido de vista, una sonrisa burlona serpeó en los gruesos labios de todos los habitantes del cortijo, y -Usté, agüelito -dijo el Caracolo al viejo, que no había cesado un punto de tejer la soga- a la loma del Almendral, y tú, Perezoso, a la del Grajo, y tú, Márgara, al cruce de los Matorrales, a tener cudiao con esa gente, y si los ven ostés de golver, ya sabéis, un escopetazo a la luna, Y diciendo esto se lanzó rápido hacia lo más espeso del monte.
A mí no me han hecho confidencia ninguna los que sobreviven, pero he recogido reminiscencias, he oído una historia contada en el cortijo por el aperador, y no tengo fuerzas para condenar...
En esta confusion se acuerda de que cerca de su casa hay un cortijo adonde ella solia ir cuando salia á pasear, y que allí habia visto á un labrador llamado Andres, que le parecia hombre de bien, y á quien ella habia hecho algunos servicios.
Fuera desto, aprendí de un cocinero de un cierto embajador ciertas tretas de quínolas y del parar, a quien también llaman el andaboba; que, así como vuesa merced se puede examinar en el corte de sus antiparas, así puedo yo ser maestro en la ciencia vilhanesca. Con esto voy seguro de no morir de hambre, porque, aunque llegue a un cortijo, hay quien quiera pasar tiempo jugando un rato.
Quedóse en fin en el fuerte, y don Lope se fue libre porque con el rebozo mujeril y ser de noche, no hubo quien se lo impidiese y se recogió en cierto cortijo suyo, no muy lejos de Toledo, donde llegó (puedo decir) que sin espíritu, porque se le quedó con Mitilene y, con ser de noche, estuvo por ver su sol mil veces por volverse, pero detúvole el temor y recelo de su enojo, y consolóse con ofrecérsele en Eugenio, fiel sirviente del cortijo, disposición con que poderle escribir y referirle los descómodos de su retiro y sus desvelos, como lo hizo dos o tres veces, porque fingiéndose Eugenio con vestidos de don Lope, señor de título y deudo de Mitilene, con pocos escudos de oro se pudo conseguir el efecto.
Si trataba de refugiarse en el cortijo, lo echaban a golpes y empujones; era demasiado feo y asqueroso, decían las sirvientas y los mozos.
Y aunque mal me quieren mis comadres porque digo las verdades, ponte erguido como gallo en cortijo, y no te des a pena ni a murria, que eso sería tras de cornamenta palos, y motivo para que hampones y truchimanes te repitan: «modorro, ya entraste en el corro».
Y viéndose entre el oscuro silencio libre, dio consigo en el cortijo de su querido don Lope que, incrédulo del poseído bien y dudoso de perderle, mudó luego de sitio y se recogió con su Mitilene en otro monte vecino y de éste después en Yepes, donde encubiertos residieron mucho tiempo.
––Como no te expliques... ––¿Que me explique? ¿Te acuerdas de lo de aquel bárbaro de Pascualón, el guarda de tu cortijo de Majadalaprieta? ––¿Qué?
Nada de eso, sino en el seno de una puta judía; es en medio de un cortijo de cerdos donde se anuncia el Dios que viene a salvar la tierra.
-Porque no podía ser, por dos motivos: porque yo no podía seguir de aquella manera, porque yo no he nacío pa zángano ni pa vivir a costa de mi mujer y porque mi tío, cuando me mandó llamar, lo hizo porque tenía medio cuerpo muerto y no tenía a naide más que a mí que velara por sus cuatro ochavos, y a mí mi tío, que Dios tenga en su santa gloria, me había servido de padre y de madre, y si no me sirvió de nodriza fue porque le faltó con qué, porque yo cuando andaba a gatas me quedé solito en el mundo, sin más calor que la suya, y este negocio, bien llevao, es un cortijo en la vega...
Usté tiée una hija que es er delirio y yo tengo veinte y tres años, soy güérfano de padre y madre, no tengo oficio, pero si tengo un cortijo que me renta tres mil púas y la mar de codornices, y además jace cosa de dos meses tuve la desgracia o la fortuna de trompezarme en ca de la Llorona a su hija de usté, y desde punto y hora en que la vi se me aflojaron las coyunturas y me quedé tonto, pero que tonto der to, y como ya jace dos meses que no vivo, y como yo voy por la de en medio, pos esta mañana que me alevanté trempano me dije yo mirando hacia el suelo y rascándome el cogote: «Esto no puée seguir asín, Antoñuelo.