cortesano


También se encuentra en: Sinónimos.

cortesano, a

(Del ital. cortegiano.)
1. adj. De la corte la confabulación se gestó en los círculos cortesanos.
2. s. Persona que servía en la corte las cortesanas se deleitaban oyendo los versos del trovador.

cortesano, -na

 
adj. Relativo a la corte.
Cortés.
m. Palaciego que sirve al rey en la corte.
f. Prostituta.

cortesano, -na

(koɾte'sano, -na)
abreviación
que pertenece al lugar de residencia y gobierno del rey vida cortesana

cortesano, -na


sustantivo masculino-femenino
noble al servicio del rey en la corte En el palacio vivían mil cortesanos.
Sinónimos

cortesano

sustantivo masculino
Traducciones

cortesano

court, courtier, polite

cortesano

cortigiano

cortesano

Cortesão

cortesano

Dworzanin

cortesano

朝臣

cortesano

朝臣

cortesano

廷臣

cortesano

A. ADJof the court, courtly
ceremonias cortesanascourt ceremony
B. SMcourtier
Ejemplos ?
340 Víctima en mis aras eran, devotamente postrados, los corazones de todos con tan comprensivo lazo, que habiendo sido al principio aquel culto voluntario, llegó después la costumbre, favorecida de tantos, a hacer como obligatorio el festejo cortesano; ..
Alarmado el Rey por los gritos destemplados de la multitud, volvió sin embargo a su calma habitual a la voz halagüeña de un cortesano que le señalaba aquello simplemente como el bullicioso alarido de la canalla que pasa.
No aprobó la nueva y media Academia, y agradose más de la antigua, y siempre entre todos los sabios reverenció a Antíoco Ascalonita. Fue Marco Bruto en la lengua latina bien acomodado al estilo militar y cortesano.
Diego Centeno fué un capitán organizador y activo, de ca- rácter sanguinario á la vez que cauteloso. Poseía minas muy ricas en Potosí, y era hombre dadivoso y cortesano.
Después de una escabrosa relación con el Gobernador de la isla de Cuba, Diego Velásquez, en la que de cortesano, pasa a ser su enemigo y posteriormente a encabezar la expedición que financia Velásquez a México, quien recibe el apoyo de Amador de Lares, contador y oficial del Rey; Hernán Cortés es nombrado Capitán General de esa armada.
Lanzóse hacia la puerta, mas antes que llegara, el picaporte arrancado de un golpe, vióla abierta, y con galán y cortesano porte, traje vistiendo decoroso y rico, presentóse a sus ojos Federico.
El canto de las nuevas liturgias es la combinación de siniestros ruidos que se anudan unos a otros en el extremo de sus ecos; la plegaria, el lamento, el silbido del látigo, el crujimiento de los huesos triturados por la herradura de los caballos, el rechinamiento de las puertas de los presidios, la maldición del sicario, la caída de los cuerpos en las aguas del mar, el chisporroteo de las rancherías incendiadas, el paso cauteloso del espía, el cuchicheo del denunciante, la risa del cortesano, el clamor de la adulación, el lloro de los pequeñuelos y el murmullo monótono de oraciones estúpidas ...
Di cuanto quisieres de ellos, que, cuanto más inhumano me los mordieres, entonces me quedas más obligado, pues le debes a mi musa el más sazonado plato (que es el murmurar), según un adagio cortesano.
Cogióme sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón. Descuidada la razón y sin armas los sentidos, dieron puerta inadvertidos; y él, por lograr sus enojos, mientras suspendió los ojos me salteó los oídos.
Desgracia fue: yo la cara le enseñé, y tú la cara y el brazo, que, desnudo y rezagado, a contactos lisonjeros hizo favores barberos; y si yo el guante calzado, la mano le llegué a dar, ¿es mucho a tu parecer, que viéndote a ti caer, aprendiese yo a tropezar? Él se apartó cortesano cuando le reprehendiste; yo tropecé, tú caíste; diste el brazo y yo la mano.
¡Oh, pobres trovadores de tirso y pandereta!: Del cortesano mundo entre la turba espesa, cantad al sol de agosto que sin piedad os tuesta; llorad, míseros vates, fatídicas cornejas, sobre las tristes sábanas de calcinada arena donde la hispana corte su pedestal asienta; cantad al mar bullente que surcan en calesa, tras chulos argonautas, impúdicas sirenas; cantad al hambre, al frío, al lujo, a la opulencia, al vicio y a la intriga...
Marramaquiz entonces, con ligeras plantas batiendo el tetuán caballo, que no era Piedehierro, o Piedegallo, le dió cuatro carreras, con otras gentilezas y escarceos, alta demostración de sus deseos, y la gorra en la mano, acercóse galán y cortesano, donde le dijo amores.