cortesana

cortesana

s. f. HISTORIA Mujer que se dedicaba a la prostitución.

cortesana

(koɾte'sana)
sustantivo femenino
ramera culturalmente distinguida Una cortesana era como una prostituta de lujo.
Traducciones

cortesana

courtesan

cortesana

Kurtisane

cortesana

Courtisane

cortesana

مومس

cortesana

Kurtisane

cortesana

kurtisaani

cortesana

kurtisan

cortesana

SFcourtesan
Ejemplos ?
Alfredo de Musset no desdeñaría alguna de las pinceladas con que Mérida nos pinta á la cortesana en sus días, ya de esplendor, ya de decadencia.
Hice mil conjeturas tan extravagantes unas como otras, pero con tal de volver a verla, me importaba bastante poco que pudiera ser gran dama o cortesana.
Si queríades preguntar solo ese punto las dos, ¿qué sirve parola vana y hablar de falso primero? Bien sé que apunta al dinero toda aguja cortesana.
complaciente Lector (por si aun no lo sabe Tu altitud), que á la presente Los poetas somos gente Muy cortesana y muy grave, (44) Que en este siglo sin valla Machucho y conciliador, Cualquier criticon nos halla Tan buenos como el mejor Que hoy anda entre la canalla.
María Antonieta era una enferma de aquel mal que los antiguos llamaban mal sagrado, y como tenía alma de santa y sangre de cortesana, algunas veces en invierno, renegaba del amor: La pobre pertenecía a esa raza de mujeres admirables, que cuando llegan a viejas edifican con el recogimiento de su vida y con la vaga leyenda de los antiguos pecados.
Y después de varias frases, de mera etiqueta todas, y de discretas razones de cortesana lisonja: «Al anochecer -prorrumpe- ¿habéis tenido, señora, alguna visita?» Y clava los ojos, cual de raposa, en el pálido semblante de doña Ana de Mendoza, que responde balbuciente: «No, señor..., he estado sola; »mi mayordomo un momento...» No dijo más, y a la boca del rey, que nada contesta, sonrisa infernal asoma.
Su corazón se desgarró al contraste de su esplendor de cortesana con la pobreza del Hombre-Dios, de su orgullo humano con la humildad divina; y descendiendo rápidamente de su carruaje, hizo subir a él al modesto sacerdote que llevaba en sus manos el cuerpo de Cristo.
Amaba a Molière y deliraba por Racine, pero prefería a Scarron y aun se deleitaba con los poetas de tercer orden; era la cortesana hecha artista; para ella el galanteo y la poesía se fundían en el arte del bel canto y de la declamación académica, afectada, falsa y estirada; no tenía más religión que la del pentágrama y la cesura del alejandrino; desafinar o destrozar un hemistiquio era el colmo del mal; engañar a un amante, tener ciento, burlarse de todos los hombres del mundo, le parecía asunto de poca monta, ajeno por completo a la jurisdicción de la moral.
JULIA. Caballero forastero... GARCIA. Bella cortesana... JULIA. Oíd, por forastero en Madrid, un consejo daros quiero. No tengáis a poco seso que, sin pedillo, os le doy, porque disculpada estoy con lo que en dalle intereso, Anarda, según he oído, poder de casalla os dió, y a Mauricio os declaró que no quiere por marido.
Así que, sin ningún preámbulo y como si se tratara de una noticia recordada de pronto y que temiera olvidar, me dijo con voz clara y vibrante que sonó en mi oído como las trompetas del juicio final: – La cortesana Clarimonda ha muerto recientemente tras una orgía que duró ocho días y ocho noches.
En el Congreso una mayoría regimentada por medios reprobados y vergonzosos, ha hecho ineficaces los nobles esfuerzos de los diputados independientes y convertido á la Representación Nacional en una cámara cortesana, obsequiosa y resuelta á seguir siempre los impulsos del Ejecutivo.
Tendió pues la mano al conde Con cortesana sonrisa, Y sentando por precisa Y absoluta condicion La voluntad de Argentina, Contestó que le otorgaba Puesto que en dársela obraba Conforme á su obligacion.