cortadillo

cortadillo, a

1. adj. Se aplicaba a la moneda que estaba cortada y no tenía figura circular.
2. s. m. Vaso pequeño y cilíndrico.
3. Medida casera para líquidos que equivale aproximadamente a una copa añade un cortadillo de vino.
4. azúcar de cortadillo El moldeado en aparatos centrífugos y que se expende fraccionado en terrones o trozos regulares.
Traducciones

cortadillo

SM
1. (= vaso) → small glass, small tumbler
2. (= azúcar) → lump of sugar
3. (= ligue) → affair
Ejemplos ?
De común consentimiento aprobaron todos la hidalguía de los dos modernos y la sentencia y parecer de su mayoral, el cual salió a dar la bolsa al alguacil; y Cortadillo se quedó confirmado con el renombre de Bueno, bien como si fuera don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, que arrojó el cuchillo por los muros de Tarifa para degollar a su único hijo.
-Yo -respondió Cortadillo- sé la treta que dicen mete dos y saca cinco, y sé dar tiento a una faldriquera con mucha puntualidad y destreza.
-Pues, de aquí adelante -respondió Monipodio-, quiero y es mi voluntad que vos, Rincón, os llaméis Rinconete, y vos, Cortado, Cortadillo...
-Vea usted -decía algún tiempo después Sánchez del Abrojo a su compañero el doctor Cortadillo, en ocasión que salían juntos de San Carlos-: yo lo he creído siempre: es preferible, es más lucido, desde el punto de vista del pronóstico, trabajar sobre un viejo que sobre un chiquillo.
-En eso de restituir no hay que hablar -respondió el mozo-, porque es cosa imposible, por las muchas partes en que se divide lo hurtado, llevando cada uno de los ministros y contrayentes la suya; y así, el primer hurtador no puede restituir nada; cuanto más, que no hay quien nos mande hacer esta diligencia, a causa que nunca nos confesamos; y si sacan cartas de excomunión, jamás llegan a nuestra noticia, porque jamás vamos a la iglesia al tiempo que se leen, si no es los días de jubileo, por la ganancia que nos ofrece el concurso de la mucha gente. -Y ¿con sólo eso que hacen, dicen esos señores -dijo Cortadillo- que su vida es santa y buena?
Cervantes publicó doce novelas: La Gitanilla, La fuerza de la sangre, Rinconete y Cortadillo, La española inglesa, El amante liberal, El Licenciado Vidriera, El celoso extremeño, Las dos doncellas, La ilustre fregona, La señora Cornelia, El casamiento engañado y el Coloquio de los perros, jactándose en su prólogo de haber sido el primero en novelar en lengua castellana.
-¡La heredera del duque de Fuente-Real, muriendo de la muerte del hijo de una labradora! -murmuró reflexivamente Cortadillo. -El dinamismo incalculable de los hechos, amigo mío...
Heriberto Spencer pone eso en su punto. -¿Y el duque? -preguntó Cortadillo con interés. -¡Calle usted, hombre! Acaba de salir para su Embajada...
Cortadillo sonrió con su boca amarilla y sin dientes, y los carnosos labios de Sánchez del Abrojo hicieron el dúo, plegándose con ironía indefinible.
-Todo será para servir a vuesa merced y a los señores cofrades -res-pondió Rinconete. -Y vos, Cortadillo, ¿qué sabéis? -preguntó Monipodio.
-Lo que necesitará sobre todo -advirtió Cortadillo- es paciencia, y creer a puño cerrado que esa criatura no está sola en la fosa, compañero Del Abrojo.
-dijo Monipodio. -No, por mis grandes pecados -respondió Cortadillo. -No os aflijáis, hijo -replicó Monipodio-, que a puerto y a escuela habéis llegado donde ni os anegaréis ni dejaréis de salir muy bien aprovechado en todo aquello que más os conviniere.