Ejemplos ?
El joven insistió: -Debiste haberle cortado la cabeza... Melancólico, repuso el babuchero: -Sí; pero no se la corté. El joven insistió: -¿Por qué no tomaste ejemplo del piadoso Mohamet, que mató a su mujer a palos cuando supo que le era infiel?
Nunca necesité más que una sonrisa para ser atrayente y no como… Apresurada corté el desenlace que se adivinaba venir y le agradecí la interesante información dada.
Para empezar, despedacé el cadáver. Le corté la cabeza, los brazos y las piernas. Luego, arranqué tres tablas del piso y escondí todo bajo el entarimado.
En segundo lugar, he recibido un total en estos últimos seis años de $ 1.600 de las fincas que estaban en mi despacho de abogados en el momento en que me corté mi relación con él .
El Señor se va a enojar." Y dice ella: "No hubo intento: yo me fui no sé por qué; por las olas y en el viento fui a la estrella y la corté." Y el papá dice enojado: "Un castigo has de tener: vuelve al cielo, y lo robado vas ahora a devolver." La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el buen Jesús.
Este oficio que ejerzo y en el que todavía no me corté la coleta, me dio todo lo que le pedí y más, sin duda alguna, de lo que hubiera merecido.
¿No soy yo la que tomó el cuchillo con sus misma manos, con que corté y eché por tierra mi crédito, con el que de mi valor tenían mis ancianos padres?
Yo estaba ya tan cansado Que así que dieron las ocho Corté para lo de Alfaro, Donde estaban los amigos En beberage y fandango: Eché un cielito en batalla, Y me resbalé hasta un cuarto Donde encontré a unos calandrias Calientes jugando al paro.
Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas. Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco.
Cayó redondo, corté de un tajo la amarra y saltando a mi caballo galopé toda la noche hacia la cordillera, divisando las primeras nieves.
¡Jip, malo; ven aquí! No sé lo que hice; pero todo fue dicho en un momento. Corté el paso a Jip, cogí a Dora en mis brazos. Estaba lleno de elocuencia; no necesitaba buscar las palabras; le dije a Dora todo lo que la amaba; le dije que me moriría sin ella; le dije que la idolatraba.
El arbolillo se convirtió en un árbol viejo, pero yo envejecí más aún, y cuando aquél se marchitó, corté la última de sus ramas verdes y la planté, y aquella ramita se ha vuelto este arbolillo, que, al fin, será un adorno de novia, la corona de tu hija.