corsé

corsé

(Del fr. corset < corps < lat. corpus, -oris, cuerpo.)
1. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir interior usada para ceñir el cuerpo y sujetar las medias le aflojaron el corsé para facilitarle la respiración.
2. corsé ortopédico MEDICINA El que se usa para prevenir o corregir desviaciones de la columna vertebral.

corsé

 
m. Prenda interior que usan las mujeres para ceñirse el cuerpo.
med. corsé ortopédico Aparato ortopédico destinado a corregir las desviaciones de la columna vertebral.

corsé

(koɾ'se)
sustantivo masculino
1. ropa interior que ciñe el cuerpo desde el pecho a la cadera El corsé sirve para modelar la figura.
2. aquello que restringe la libertad el corsé del igualitarismo
Traducciones

corsé

Korsett

corsé

corset

corsé

korseto

corsé

corset

corsé

korset

corsé

مشد

corsé

gorset

corsé

корсет

corsé

korset

corsé

מחוך

corsé

コルセット

corsé

코르셋

corsé

korsett

corsé

SMcorset (fig) → straitjacket

corsé

m (pl -sés) (ortho) corset, truss
Ejemplos ?
-Pos, hija, llevo un vestío de sea que ya lo quisiera, pa ella lucirlo, la reina regente; un mantón que no está pagao dando por él to lo que pesa en billetes de a cinco chuscos; una gargantilla que toa la que la ve se quea hirnotizá; unos sarcillos de oro y diamante que están pidiendo a voces orejas de topacios, y un abanico de marfil to calao, tan calao que no se le ve el marfil, como que vale un millón; yo no te diré más sino que Toña, la hija del Caracola..., la Antoñica...., la que casi to el año está escupiendo y dándole guita al corsé...
Es decir, calzando chinelas rojas, pantalones amarillos, una especie de abullonada falda-corsé de color verde y el renegrido cabello suelto sobre los hombros, como los de una mujer desesperada.
Primero un hechicero viejo, envuelto en innumerables vueltas de vértebras de serpiente y con la cabeza adornada de cuernos de antílope, le había lanzado torrente de imprecaciones; después, un grupo de viejas la flageló con látigos de bejucos hasta que Bokapi se desmayó. Cuando recobró el conocimiento estaba oprimida por un corsé frío que la paralizaba toda entera.
A contemplar la restauración vino el ortopédico con una faja-corsé, firme represión de abdomen y derechura del espinazo, y el sastre y el ayuda de cámara coronaron la obra, ataviando, perfilando, atusando y componiendo a don Zoilo, dejándole hecho un petimetre, según los últimos decretos de la moda.
Cuando veía de lejos su aire perezoso y su talle cimbreándose suavemente sobre sus caderas sin corsé, cuando frente a frente uno del otro la contemplaba todo contento, y ella, sentada en su sillón, daba muestras de fatiga, entonces su felicidad se desbordaba; se levantaba, la besaba, le pasaba las manos por la cara, le llamaba mamaíta, quería hacerle bailar, y decía, medio de risa, medio llorando, toda clase de bromas cariñosas que se le ocurrían.
Notifíquense por favor de una buena vez por todas y salgan del corsé intelectual y colonial que les ha metido en la cabeza y le siguen metiendo de los medios de comunicación.
Entonces me dijo que quitara solamente las faldas, y en cuanto hube obedecido, dejando que mi camisa continuase ocultando la parte de delante, él la levantó por detrás todo lo que pudo debajo de mi corsé, y como al desnudarme mi pañuelo del cuello había caído y mis pechos quedaron al descubierto, se enfadó.
Y, aunque ella evitar procura, llena de vergüenza casta, que la húmeda vestidura dibuje su forma pura, su honesto empeño no basta: que el empapado vestido, al cuerpo hermoso ceñido, claro nos demuestra que ella no ha menester para bella de arte ni adorno mentido. Y nos da la ocasión fe de que su beldad divina de nada deudora fue a la hueca crinolina o al elástico corsé.
¡Cómo se hinchaba de suspiros la potente ola de su redondo seno! ¡Qué sístole y diástole tan provocador trabajaba sordamente para destruir el muro de su corsé!
quieran ganarle a señora porque tienen mejor labia. ¡Y porque gastan corsé, y gorras a la francesa, ni levantan la cabeza a saludar!
El aplomo depende de los ambientes en que uno está; no se habla en el entresuelo como en el cuarto piso, y la mujer rica parece tener a su alrededor, para guardar su virtud, todos sus billetes de banco como una coraza en el forro de su corsé.
Me cogió en sus brazos y me estrechó contra el corsé con tal fuerza, que casi me deshizo la nariz, aunque yo no me di cuenta de ello hasta después de un rato, al ver que me dolía.