corrillo

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corrillo

(Derivado de corro.)
s. m. Grupo de personas que en una reunión o en un sitio concurrido hablan entre ellas apartadas de las demás ¿de qué hablan en ese corrillo? cerco, círculo, corro

corrillo

 
m. Corro donde se juntan algunos a discurrir y hablar, separados de los demás.
Sinónimos

corrillo

sustantivo masculino
Traducciones

corrillo

SM (= grupo) → huddle, small group (pey) → clique, coterie
Ejemplos ?
Un chismoso llevó á oídos de doña Josefa Villánueva, espesa del nuevo Oidor bonaerense, las ofensivas palabras que el licenciado don Mariano de Mendoza profiriera en uno de los corrillos, siendo una de las más graves injurias haber dicho que las oidorcitas, hijas de don Juan Bazo y Berry, eran unas señoritas del pan pringado.
Fuéronse a las escuelas, y pasaron por la calle de la pendencia y por la casa de donde había salido Cornelia, por ver si era ya pública su falta o si se hacían corrillos della; pero en ningún modo sintieron ni oyeron cosa ni de la riña ni de la ausencia de Cornelia.
Todos con el mejor vestido, y formando corrillos en los que se departía a gritos, como es costumbre entre la gente de campo, no porque el furor sustente los debates, sino por hábito adquirido viviendo casi siempre fuera de techado; todos, repito, se entregaban a aquel primer momento de ocio, después de una semana de rudas fatigas, con las más expresivas señales de satisfacción, buscándola especialmente en comunicarse unos a otros las observaciones, planes y labores que cada cual había hecho desde el domingo anterior.
Así pasaron meses y años; estuvo tres de ellos en el servicio de la Armada por su condición de matriculado, y pensó que con esta ausencia tan larga y un cambio tan radical de costumbres se olvidaría todo en el pueblo; pero tampoco le salió bien ajustada esta cuenta, pues cuando volvió a él se encontró con los de siempre: la sospecha de que le miraban de mal ojo y en la actitud recelosa y huraña en que estas no bien fundadas aprensiones le ponían continuó siendo, como siempre, el primero en el trabajo, pero de propio intento él último y el más callado en las filas o en los corrillos de la Hermandad de mareantes a que pertenecía.
Únicamente su señoría el gobernador no daba acuerdo de su persona. El vecindario estaba escandalizado y todo era corrillos y murmuraciones.
Al pueblo se le hizo muy cuesta arriba creer en la criminalidad del lego, y se formaron corrillos por el Portal de Botoneros para arbitrar la manera de libertarlo.
Unas veces deploraban en corrillos el golpe mortal que semejante resolución inferiría a los intereses y derechos de la Metrópoli; otras, anunciaban la ruina de este país con la entera destrucción de su comercio; los unos presagiaban las miserias en que debía envolvernos la total exportación de nuestro numerario, y otros, revestidos de celo por el bien de unos gremios que miran siempre con desprecio, lamentaban la suerte de nuestros artesanos, afectando interesar en su causa la santidad de la religión y pureza de nuestras costumbres.
Y a esta hora de digestión líquida, al cantar el sereno las once y estar los corrillos más animados, era cuando, a lo cuando, a lo lejos, la difusa luz de los faroles marcaba algo que se aproximaba balanceándose, trazando zigzags como una barca sin timón, echando la pesada ancla en cada esquina.
A las doce de la noche llegaba ya a nosotros, desde el horizonte, el rugido tremendo que producía el agua al ser engullida por la caverna submarina. En cada puente el pasaje formaba corrillos de sombras que gesticulaban espantadas.
Hablábase mucho en los apretados corrillos; oíanse los lamentos de los que ya nada esperaban y de los que temían, y no faltaba quien, para desvanecer tristes presentimientos, hiciera risueños cálculos; pero siempre flotaba sobre el llanto y las conversaciones, como respuesta a una pregunta que no se cesaba de hacer, esta frase: -¡ Todas están allá!
Pero si estas declaraciones no sirven para seducir a los cautos, prueban más y más que Súñer y Capdevila no es, por dondequiera que se le mire, otra cosa que una vulgaridad miserable que ha elegido la blasfemia y el escándalo por arma para hacerse célebre, como a imitación de otro racionalista francés de triste memoria, pudo en haber dado en comerse arañas crudas en salones y corrillos; un loco que se entretiene en escupir al cielo, sin reparar en que le mancha el rostro su propia saliva...
Por tanto, habiéndose hecho cargo el Muy Ilustre señor Presidente de los explicados y demás razones con que se apoyaron, convino en que para cautelar los males que expuso el patriotismo y celo de la Municipalidad, se publique por bando que no se trate por persona alguna, ni en corrillos...