corralón

Traducciones

corralón

SM
1. (= patio) → large yard; (= maderería) → timberyard
2. (Perú) (= terreno) → vacant site o (EEUU) lot
Ejemplos ?
La corporación municipal trato inmediatamente de sustituir al teatro anterior. Por ello se inauguró una segunda casa de comedias en el llamado “Corralón de las Tahonas”, en el barrio de San Esteban.
En la vertiente de poniente (calle de la Virgen del Patrocinio) la muralla era imponente: alternaban lienzos y torres de planta cuadrada, aunque todo ha quedado desdibujado y absorbido por las casas, por dentro las cuales se encuentran los restos (visibles desde la calle). Una de estas cubría el principal acceso al pueblo, el Portalet, por donde sigue accediéndose al corralón medieval.
Aunque en un primer momento se había pensado en una manzana en Avenida Callao y Paraguay, se privilegió esta nueva ubicación, en donde hasta ese momento se encontraba un corralón propiedad de Spinetto Hermanos, quienes vendieron el terreno al Estado Nacional.
Este desapareció en 1778 como de una Red Célula del Consejo Supremo de Castilla, y como consecuencia de un incendio que destruyó el teatro. Este, El Corralón de las Tahonas estuvo abierto durante 12 años.
Diversas colaboraciones y artículos en el Boletín Enciclopédico de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia. Director del Criadero de la cochinilla y plantas útiles del Corralón de la Aduana.
En esta parcela había funcionado el Hospital del Rey, fundado por el adelantado Juan de Garay construido entre 1611 y 1613, luego el Cuartel de la Partida Celadosa, luego el Cuerpo de Leones de Policía, luego el Cuartel de Infantería del Restaurador de las Leyes, y finalmente un corralón de la Corporación Municipal.
Gruñía por las tardes con el hocico enterrado en el fango. Del corralón de Nemesio, que vivía a una cuadra, se habían venido a quejar.
A esa hora el cerdo comenzaba a gruñir y el abuelo se quejaba como si lo estuvieran ahorcando. A veces se ceñía la pierna de palo y salía al corralón.
Enrique cogió a su hermano con ambas manos y lo estrechó contra su pecho. Abrazados hasta formar una sola persona cruzaron lentamente el corralón.
Y desdeñando ofertas y llorando sus pesadumbres en los brazos de su vieja, ganándose el sustento en el corralón de Los Cristos seguía Rosario, cuando una noche en que, rendida por el trabajo y acongojada por la enfermedad del Cachete, de la cual desde un principio había tenido noticia, dormitaba reclinada contra la pared sin osar hablar a su madre de lo que le dolía en el corazón, empujó suavemente la puerta de la sala el Cachiporra y sin, en aquella ocasión, solicitar el necesario permiso, colóse de rondón en ella, con el sombrero encasquetado hasta casi los ojos, las manos en los bolsillos de la cien y cien veces zurcida chaqueta y la cara triste y la expresión meditabunda.
Y momentos después, ya lejos de su amigo, murmuró con acento que era un misterioso himno de triumfo: «¡Lo que es ahora, me parece a mí que se le va a caer hasta el pelo al Zargatona!» No había mentido del todo el Urdiales al hacer la descripción de la Picarona, la cual en el momento en que la sacamos a relucir, entreteníase en charlar amistosameute con Dolores la Campechana en el patio del corralón donde ambas tenían sentados sus reales.
Unas cuantas, excitadas por los lamentos de Higinia, surgieron detrás de las bardas de un corralón que interrumpía rústicamente el marco de la plaza.