corneja

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corneja

(Del lat. cornicula, diminutivo de cornix.)
1. s. f. ZOOLOGÍA Pájaro de la familia de los córvidos, de color negro lustroso, pico fuerte y robusto y patas desnudas.
2. ZOOLOGÍA Autillo, especie de búho pequeño, ave rapaz nocturna.
NOTA: Nombre científico: (Corvus coronae.)

corneja

 
f. zool. Ave paseriforme (Corvus corone), frecuente en terrenos cultivados; se distingue del cuervo por ser de menor tamaño.
Sinónimos

corneja

sustantivo femenino
1 chova.
Traducciones

corneja

Krähe

corneja

crow

corneja

SFcrow
corneja calvarook
corneja negracarrion crow
Ejemplos ?
La vinculación entre los pájaros y el Más Allá está presente en la mitología asturiana, en la que las cornejas y los cuervos son mensajeros de la muerte, y las lechuzas (coruxas) son aves en las que se encarnan las brujas.
La mayoría de las especies anidan en el suelo, pero Asio otus anida en los nidos abandonados por cornejas, cuervos o urracas (familia Corvidae) o varios halcones, hechos de ramas.
así como reptiles y anfibios. Entre las aves encontramos cornejas, azores y búhos reales.;Melojar. Se ubica entre el anterior y los encinares que componen los bosques esclerófilos mediterráneos.
El jabalí, tanto en la heráldica europea medieval como en la post-medieval, es de sable en más del 70 % de los casos. El oso también es representado preferentemente de este color, y lo mismo los cuervos, cornejas y otros córvidos similares.
En la Peña Castiello hay una importante colonia de avión roquero y en el valle se pueden ver cuervos, cornejas, carboneros comunes, arrendajos, gorriones alpinos, acentor común y alpino y petirrojos entre otros.
Antes de marcharse, revolotearon con furor, dando agudísimos chillidos. Comprendía muy bien lo que decían: ¡Crah, crah!, decían las cornejas.
- ¡Pobre pequeña! -exclamaron los príncipes; elogiaron a las cornejas y dijeron que no estaban enfadados, aunque aquello no debía repetirse.
De cuando en cuando, fuegos fatuos se cruzaban en el camino, y las cornejas piaban lastimeras en la espesura del bosque, donde a lo lejos brillaban los ojos fosforescentes de algún gato salvaje.
¡Oh, pobres trovadores de tirso y pandereta!: Del cortesano mundo entre la turba espesa, cantad al sol de agosto que sin piedad os tuesta; llorad, míseros vates, fatídicas cornejas, sobre las tristes sábanas de calcinada arena donde la hispana corte su pedestal asienta; cantad al mar bullente que surcan en calesa, tras chulos argonautas, impúdicas sirenas; cantad al hambre, al frío, al lujo, a la opulencia, al vicio y a la intriga...
Era un edificio de piedra, en el centro de un patio donde se respiraba un aire científico muy en armonía con los cuervos y las cornejas que bajaban de las torres de la catedral para pasearse, con paso majestuoso, por la hierba.
¡Llévame a tierra cristiana!», creyó oír, y le pareció percibir también un sonido hueco y extraño, que no venía ni de las ranas del pantano, ni de los cuervos, ni de las cornejas, pues no veía ninguna.
Cuando una dellas, como es muy ligero, a nuestras manos viva nos venía, era prisión de más d’un prisionero; la cual a un llano grande yo traía adó muchas cornejas andar juntas, o por el suelo o por el aire, vía; clavándola en la tierra por las puntas estremas de las alas, sin rompellas, seguiase lo que apenas tú barruntas.