corderito


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corderito

agnellino
Ejemplos ?
La repunta con paciencia; sabe distinguir ya los animales conocidos, y avisar si falta alguno; cuenta las dumbas y los cencerros, y no deja de hacer juntar con la madre el corderito que se ha quedado atrás, dormido entre las pajas, y que levantándose al grito, dispara, la cola tremolante, con balidos entrecortados por el susto, hacia la majada.
Yo me abstendría de comer todos los delicados manjares que de ordinario se sirven en tu casa, carnes, pescados, bollos y confites de miel, y, convertido en corderito, me alimentaría de la hierba, dejándome guiar por la voz de Cloe y por su cayado.
En el centro de ella, y colocado ya en las pintorescas andas, sobre una mesa, estaba San Juan con el corderito a los pies, y en la diestra la cruz con el Agnus Dei qui tollis pecata mundi, escrito sobre la flámula ceñida a ella.
poner pies en pared, no sirve de nada, yo lo he probado viéndome en trabajos, como oia decir: no hay sino poner pies en pared, y solo sirve de trepar ó dar de cogote. Andar la barba sobre el hombro, quie lo tuvier por buen consejo lo pruebe, y andará hecho un corderito de Agnus Dei.
—Sí, señor. —¿Y sabes qué es lo que tienes que tragar? —Sí, corderito; sí, palomo. Tragaré, devoraré todo lo que tú hagas. Entonces el libertino la echa sobre la cama boca abajo, y en esta posición le mete en el pico su floja verga, se la hunde hasta los cojones, le toma las dos piernas de su goce y se las coloca sobre los hombros, de modo que su hocico se encuentra rozando las nalgas de la vieja.
La majada esparcida, aprovecha los últimos momentos de la tarde para llenarse de prisa, tratando de recuperar el tiempo que le ha hecho perder la lluvia; y, cuando un corderito, de los más chicos, bala, extraviado, llamando a la madre, ésta, sin despegar del pasto el hocico, tartamudea: «Aquí estoy,» con la boca llena.
Si se enterara de esto y regresara incólume, sería grande su gloria debajo del cielo y entre los hombres todos, y tendría una hermosa recompensa: cada jefe de los que mandan en las naves le daría una oveja con su corderito —presente sin igual— y se le admitiría además en todos los banquetes y festines.
—¡Buen día, mi hijito querido! —¡Buen día, piapiacito adorado! —¡Buen día, corderito sin mancha! —¡Buen día, ratoncito sin cola! —¡Coaticito mío!
Hallábase ésta bajo dos arcos cruzados, en el sentido de las diagonales de las andas, revestidos de pañuelos de seda de sobresalientes colores, y caían sobre la cabeza del Bautista multitud de relicarios, campanillas, acericos y escapularios; y no pareciéndoles, sin duda, bastante a mis primas la piel con que el escultor cubrió la desnudez de la imagen, habíanle colgado sobre los hombros un rico chal de Manila, que le llegaba hasta los pies, y colocado en la mano con que señalaba el corderito, un pompón encarnado y verde, procedente de un chacó de realistas, cuerpo a que, en sus mocedades, había tenido mi tío la honra de pertenecer.
Y le decía: «¡Ay, hijo, hijito, hijo mío, corderito de Dios, sol de la casa, angelito sin culpa, que no te retraten, que no te curen!
Yo te enseñaré a rezar por tus abuelos y Dios te oirá. ¡Vente conmigo, vidita, vida, corderito sin mancha, corderito de Dios!» Y no quiso Antonia ver el apunte de Abel.
Cuando Thomas Alva Edison anunció la invención de su primer fonógrafo, la primera pieza interpretada fue "Mary had a little lamb" ("María tenía un corderito") el 21 de noviembre de 1877.