cordel


También se encuentra en: Sinónimos.

cordel

(Del cat. cordell.)
1. s. m. Cuerda delgada y fina aseguró el paquete de libros con un cordel forrado de plástico.
2. Antigua vía pastoril para el ganado trashumante. cañada
3. ARTES GRÁFICAS Hilo de cáñamo con que se cosen los pliegos.
4. cordel de látigo Cordel más grueso que el bramante.
5. cordel guía CONSTRUCCIÓN Cuerda que utilizan los albañiles para colocar regularmente las hiladas de ladrillos.
6. a cordel loc. adv. En línea recta, refiriéndose a la colocación de edificios, árboles y caminos calles llanas tiradas a cordel componían el entramado viario.

cordel

 
m. Cuerda delgada.
Distancia de cinco pasos.
Vía pastoril para los ganados trashumantes de 45 varas de ancho.
A cordel. loc. adv. Tratándose de edificios, arboledas, caminos, etc., en línea recta.

cordel

(koɾ'ðel)
sustantivo masculino
cuerda delgada y fina Necesito cordel para atar esta caja.
Sinónimos

cordel

sustantivo masculino
Traducciones

cordel

въже

cordel

cordel, ficelle, corde

cordel

provázek

cordel

streng

cordel

naru

cordel

uže

cordel

ひも

cordel

cordel

koord

cordel

snor

cordel

sznurek

cordel

barbante, fio

cordel

snöre

cordel

เชือก

cordel

ip

cordel

sợi dây

cordel

线

cordel

SMcord, line
a cordelin a straight line

cordel

m. string, cord.
Ejemplos ?
Viendo, pues, mi amo tan a los ojos su perdición, vació con gran presteza dos barriles que estaban llenos de agua, tapólos muy bien, y atólos con cuerdas el uno con el otro; púsome a mí entre ellos, desnudóse luego, y, tomando otro barril entre los brazos, se ató con un cordel el cuerpo, y con el mismo cordel dio cabo a mis barriles, y con grande ánimo se arrojó a la mar, llevándome tras sí.
Pilotos expertos escogieron el lugar, dispusieron dar mejor orientación, tiraron a cordel las líneas de calles y plazas, señalaron el correspondiente ejido, etc., etc.
Mi mujer traía el rostro pálido, compungido, pero la expresión del dolor parecía en él gesto de mal humor más que otra cosa. Aquellas arrugas y contorsiones de la pena parecían atadas con un cordel invisible.
Ha de ser hecho de una pieza y de una sola inspiración, porque no es obra de artesano que trabaja a cordel, sino de hombre en cuyo seno anidan cóndores, que ha de aprovechar el aleteo del cóndor.
dijo Micromegas, acaso no tienen sentido comun los habitantes, pero al cabo no es de presumir que se haya hecho esto sin algun fin. Decis que aquí todo os parece irregular, porque está todo tirado á cordel en Júpiter y Saturno.
Un día acometió en la Puerta de Jerez él solo a seis famosos rufianes, sin que yo le pudiese ayudar en nada, porque llevaba con un freno de cordel impedida la boca (que así me traía de día, y de noche me le quitaba).
Iba hacia la casa de López como si lo llevasen al matadero; se paraba ante todos los escaparates. En la vidriera de un café vio colgados de un cordel varios periódicos.
Figuráos que un día se le antojó coger a Minina, una gatita de pelo blanco con una mancha negra en el lomo y otra en la oreja derecha; y mientras la tenía en sus rodillas, le ató traidoramente a la cola un cordel del cual pendía una sartén inservible.
Un cordel pronto. Dudaba la cantarina si el cardenal se prestaría a dejarse ahorcar o poco menos; y vacilaba entre buscar lo que el otro pedía, cada vez con más ira y con más prisa, o impedir a cualquier precio las violencias del furioso Orazio.
Clavó en la arena, a lo lejos, un mástil de navío después de atar en su punta, por el pie y con delgado cordel, una tímida paloma, e invitóles a tirarle saetas, diciendo: “El que hiera a la tímida paloma, llévese a su casa las hachas grandes; el que acierte a dar en la cuerda sin tocar al ave, como más inferior, tomará las hachas pequeñas.
Ambos con la mano derecha sostenían la lámpara y con la izquierda su manojo de pequeños trozos de cordel en cuyas extremidades había atados un botón o una cuenta de vidrio de distintas formas y colores; eran los tantos o señales que los barreteros sujetan dentro de las carretillas de carbón para indicar arriba su procedencia.
Este arrojo al momento y con vigor una flecha, sin ofrecer a Apolo una hecatombe perfecta de corderos primogénitos; y si bien no tocó al ave —negóselo Apolo—, la amarga saeta rompió el cordel muy cerca de la pata por la cual se había atado a la paloma: ésta voló al cielo, el cordel quedó colgando y los aqueos aplaudieron.