Ejemplos ?
El señor de Seleucia aún le quedaba que es de los ocho el más diestro guerrero, el cual posee, además de fuerza brava, corcel perfecto y excelente acero.
Quitóse el yelmo, y desarmóse entero, e hizo al corcel quitar bocado y silla, hecho lo cual, solo en un cuarto estrecho, desnudo a descansar entró en el lecho.
Rota el asta, Reinaldo el corcel vuelve tan veloz que parece ser Pegaso, e impetuoso y bravo se revuelve allá donde hay más densa chusma al caso.
Pensó que de corcel y de pertrecho, de traje y armas todas se aproveche, y, así a Grifón habiendo contrahecho, ver qué premio ante el rey luego coseche.
Ordena el rey que se halle al caballero que blanca pluma lleva en la celada, de blanco va y en blanco corcel viene, pues no sabe qué nombre Grifón tiene.
El general meneó la cabeza con aire dubitativo, salió a dar un paseo a caballo, con el ordenanza siguiéndolo a distancia conveniente, y él más erguido que de costumbre en el soberbio corcel.
Se alzó a este tiempo el rastrillo, y en el patio tuvo entrada; un paje tomó el corcel por las riendas plateadas, y el gallardo trovador por los salones se entraba.
Íbase el buen caballero Sobre las crines tendido Recortándola un sendero, Con un venablo de acero A matarla apercibido; Y huía desalentada La cierva delante de él, Sintiendo desesperada La carrera aventajada Del poderoso corcel.
Cuando de Nicosia me esperaba, donde quisiste en la gran corte verte, que a mí volvieses que con fiebre estaba de ti olvidada a pique de la muerte, supe que a Siria tu corcel andaba, lo cual golpe me fue tan duro y fuerte, que, no sabiendo rastrear tu paso, casi el pecho yo misma me traspaso.
Cambiaba para ello de vestidos y montaba sobre un corcel, sobre un rocín, sobre una yegua, sobre un caballo ligero y le daba cien carreras, y lo hacía voltejear en el aire, saltar las empalizadas y correr en un círculo a la derecha o a la izquierda.
El corcel, que se ve que ahora se encuentre tan pronto libre de tan grave enjalma, dio gracias a Reinaldo en sus adentros de ahorrarle más sudor y más encuentros.
Un día se separaron, y el demonio intentando, contra su voluntad, atravesar el río Loire que le separaba del castillo, lanzó desde lo alto de una roca su corcel, que le precipitó al río.