convidado


También se encuentra en: Sinónimos.

convidado, a

1. s. Persona que recibe un convite o invitación los convidados llegaron en lujosos coches. invitado
2. como el convidado de piedra loc. adv. Expresión que se aplica a una persona que está quieta o silenciosa en una reunión pasó la velada en un rincón como el convidado de piedra.

convidado -da

  (de convidar)
m. f. Persona que recibe un convite.
El convidado de piedra. Persona que en una reunión está como una estatua, aludiendo al comendador de Calatrava en El burlador de Sevilla y convidado de piedra, comedia de Tirso de Molina.

convidado, -da

(kombi'ðaðo, -ða)
sustantivo masculino-femenino
persona invitada a un festejo El presidente del partido era el convidado principal en la inauguración.
a. persona que en un festejo o reunión permanece inmóvil y muda En la fiesta todos ignoraban al convidado de piedra.
b. persona que no se le da participación activa en un grupo o institución En el congreso es un convidado de piedra.
Sinónimos

convidado

, convidada
sustantivo
Traducciones

convidado

convive, hôte

convidado

guest

convidado

convitato

convidado

/a SM/Fguest
Ejemplos ?
Él había adulado -método eficacísimo-; él había sido desde inspector de colegio hasta cronista de periódico; había debido; había convidado; había sido orador político en las plazuelas y los clubs; había tenido amigos en todas partes, y sin embargo todo ello había tenido una sola coronación: el fracaso.
DEL PRIMERO MILAGRO HECHO EN LAS BODAS DE CANA (GALILEA) ESCRIBE SANT JOAN, CAPITULO II, V.1-11. 1º Primero: fue convidado Christo nuestro Señor con sus discípulos a las bodas.
Dice la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales, a cuyas sesiones fui convidado y asistí con la emoción social que despiertan estos actos: "La nacionalización _esta es la exposición de motivos_, la nacionalización de la banca constituye una decisión histórica que tiene su raíz en nuestro movimiento revolucionario y en la Constitución de 1917.
Cuando a Orso le estorbaba un señor, le atraía, jurábale amistad, comulgaba con él -¡horrible sacrilegio!- de la misma hostia, le sentaba a su mesa..., y en mitad del banquete el convidado se levantaba con los ojos extraviados y espumeante la boca, volvía a caer retorciéndose..., mientras el anfitrión, con hipócrita solicitud, le palpaba para asegurarse de que el hielo de la muerte corría ya por sus venas.
Un día le dijo al lobo: -Compadre, me han convidado para madrina de un bautizo, y quisiera que me hiciese usted el favor de venirse a mi casa a cuidar de mis zorritas, entre tanto que estoy fuera.
-Déjate de cumplimientos entre nosotros; ya sabes que yo soy franco y castellano viejo: el pan pan y el vino vino; por consiguiente exijo de ti que no vayas a dármelos; pero estás convidado.
¿Qué es don Juan Tenorio sino un disipado, seductor de mujeres, como mil se han presentado en el teatro antes y después de El convidado de piedra?
Cuando un pueblo es invitado a unión por otro, podrá hacerlo con prisa el estadista ignorante y deslumbrado, podrá celebrarlo sin juicio la juventud prendada de las bellas ideas, podrá recibirlo como una merced el político venal o demente, y glorificarlo con palabras serviles; pero el que siente en su corazón la angustia de la patria, el que vigila y prevé, ha de inquirir y ha de decir qué elementos componen el carácter del pueblo que convida y el del convidado...
Sin embargo, ¿por qué han quedado todos enterrados en la oscuridad con sus autores y sólo El convidado de piedra se ha hecho europeo, universal?
Eran su andar y su actitud algo que recortaba involuntariamente al insecto sombrío que al morir la luz sale de su guarida, temiendo que un pie lo aplaste; había en él cautela y disimulo, conciencia de que no debía mostrarse y ansia de que se perdonase su importuna presencia. -¿Le ha convidado usted?
De modo que a la hora en que le volvemos a encontrar, no cuenta un solo deseo que no haya visto satisfecho; es decir, se ha bebido, vaso a vaso más de media cántara de agua de limón «fría como la nieve»; ha comido, de seis en seis, más de un ciento de merengues; ha convidado a cuantos paisanos y conocidos hallaba al paso; ha comprado una sinfonía en una tienda de alemanes, y ha oído una misa mayor en la Catedral.
44 Oh fundo nuestro, o sabino o tibur, pues que tú eres tibur defienden aquellos cuya intención no es a Catulo herir, mas los que esto quieren, por cualquier prenda que sabino es contienden, pero, oh, ora sabino, ora, más verdaderamente, tibur: estuve a gusto en tu suburbana villa, y mala de mi pecho expulsé una tos, una que, no sin merecerlo, a mí mi vientre, mientras suntuosas cenas ando buscando, me dio. He aquí que, mientras de Sestio quiero ser convidado, un discurso contra Antio el candidato, lleno de veneno y pestilencia, leí.