convencionalismo

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convencionalismo

s. m. SOCIOLOGÍA Opinión, procedimiento, o conjunto de ellos, que se mantienen en una comunidad por comodidad o conveniencia social sin expresar sentimientos particulares las letras que utilizamos son puro convencionalismo; su rechazo a las normas hace que su comportamiento carezca de todo convencionalismo. formalismo

convencionalismo

 
m. Conjunto de opiniones o procedimientos basados en ideas falsas que, por comodidad o conveniencia social, se mantienen como verdaderas.
Traducciones

convencionalismo

convenzionalismo

convencionalismo

conventionnalisme

convencionalismo

Konwencjonalizm

convencionalismo

conventionalism

convencionalismo

conventionalism

convencionalismo

Konventionalism

convencionalismo

SMconventionalism
Ejemplos ?
¡Eso debe ser! ¡Libres de hipocresías y convencionalismos irracionales, subjetivos y estupidizantes! —Mas entonces viviríamos como animales...
Son unos ingratos... Son unos ingratos... (Oh! ¡Cuántos convencionalismos! No puedo atenderlo... Todo es falso... Por ser bueno...
Y si abundan aún por hoy, los adultos corruptos, llenos de convencionalismos, hipocresías, podredumbres, envidias e intereses creados (resultados de una educación antihumana y retrógrada) no permitamos que las nuevas generaciones, al llegar a la adultez, continúen por los caminos de quienes aún no se han liberado de su origen bestia.
Esa moral diversa hasta la ahora practicada o falsamente aceptada; una moral sin convencionalismos ni estultez; una moral cuya sola base, firme, sólida, neohumanística, sea su propia defensora: la que se apoya y se ejerce en bien de la colectividad a partir del individuo que se sabe responsable de sus aportes creadores para el todo.
No en el de convencionalismos sociales de poderes hipócritas, sino el que acentúa dar lo mejor de nosotros a los demás para que a su vez, los demás den lo mejor de sí a la sociedad donde convivan.
Entre los adinerados, había más o menos tolerancia con los reformadores sociales que, mediante un libro o mediante su voz, abogasen incluso por cambios económicos muy radicales, en tanto que observasen los convencionalismos en la forma de hablar, pero para el huelguista había pocos apologistas.
CALVO SOTELO: Señor presidente, a mí me gusta mucho la sinceridad, jamas me presto a ningún género de convencionalismos, y voy a decir quién es el diputado que ha calificado de canallada la exposición, que yo hacía: es el señor Carrillo.
Debemos tratar a nuestra mente - es decir a uno mismo - como un niño ingenuo e inocente, a quien cuidar para dirigir su atención selectivamente. No leas el Times (El Tiempo) lee Eternity (La Eternidad), los convencionalismos están tan extendidos porque son vulgares.
Al estar casi universalmente en una relación de dependencia económica, primero de los hombres en general y luego de algún hombre en particular, estaban durante toda su vida en un estado de sumisión tanto al personal dictado de algún hombre individual, como a un conjunto de convencionalismos irritantes y que embotaban la mente, que representaban los estándares tradicionales de opinión en cuanto a su conducta adecuada, fijados conforme al sentimiento masculino.
Una educación neohumanística trasciende las miopías sectaristas de los convencionalismos y conveniencias sociales feudales y burguesas, y más allá del poder, de los intereses creados y los lucimientos personales enmascarados, avanza en su consideración holística de los grandes valores de la humanidad para desenvolverlos al máximo, sean quienes sean los educandos, en bien de nuestras colectividades estancadas en la ignorancia, en la abulia, en la irresponsabilidad, en la vulgaridad comercial del “rating”, en los detentadores de los poderes fugaces o en el paternalismo o maternalismo castrantes.
Le suplico que no lo comente donde puedan oírlo mis padres, porque están viejos y delicados, y tan imperdonable infracción de los convencionalismos consagrados por nuestra civilización cristiana podría cortar con demasiada brusquedad el frágil puente que pende en las tinieblas entre el presente pálido y evanescente y las grandes profundidades solemnes de la eternidad.
–Vino don Augusto a visitaros, salí yo misma a abrirle, quería irse, pero le dije que pasara, que no tardaríais en venir, ¡y aquí está! –¡Vendrán tiempos –exclamó don Fermín– en que se disiparán los convencionalismos sociales todos!