convencerse

convencerse

(konben'θeɾse)
verbo pronominal
llegar a estar una persona segura de una cosa Se convenció de que era lo mejor para el niño.
Traducciones

convencerse

avvedersi, capacitare
Ejemplos ?
Esta lápida, que nuestros lectores pueden examinar para convencerse de que, al copiarla, hemos cuidado de conservar hasta las extravagancias ortográficas, se encuentra hoy incrustada en una de las paredes del salón de la Biblioteca Nacional.
Conseguida luego una más firme mejoría, aparecieron diversas fobias, entre las cuales la que más le atormentaba era la de que a su madre le había sucedido algo, viéndose incoerciblemente impulsada a retornar a su casa, cualquiera que fuese el lugar en que estuviese, para convencerse de que aún se hallaba con vida.
La luz melancólica del atardecer daba tonos tristes al aposento; Rosalía, atenta al menor rumor, no apartaba los ojos de la puerta; la impaciencia adquiría en ella trágicas manifestaciones; comprendía que su fin se acercaba, se lo profetizaba la silenciosa hecatombe que dentro de ella tenía lugar, un algo que dentro de su ser extenuado convertíase en escombros, y al presentir que era llegado el momento de abandonar aquellos miserables andrajos corporales en que habíase convertido la espléndida flor de su hermosura, y al convencerse de que muy en breve hundiríase en lo insondable sin volver a ver por la vez postrera el semblante varonilmente hermoso del hombre querido...
Muchos enamorados, para convencerse de que su amada no era una muñeca de madera, obligaban a esta a bailar y a cantar sin seguir los compases, a tricotar o a coser mientras les escuchaban en la lectura, a jugar con el perrito...
El estúpido de Iván no lo volvería a su sitio, y yo me lo bebí. Para convencerse de que, efectivamente, no estaba borracho, el mayor se pegó tal pellizco que no pudo reprimir un grito.
Los usaba de los más exquisitos, a juzgar por la eufonía, tanto, que para convencerse de que muchos de ellos eran rematados desatinos, había que analizarlos muy al pormenor.
Y al convencerse de que sufría, de que atravesaba un período de abatimiento y casi de desesperación, acordose Severo otra vez de la lima del gitano, y sacándola del estuche de terciopelo en que agradecido la conservaba, la pasó reiterada y diariamente por el cuerpo.
Los dos se alejaron, y desde aquel día se hablaron a la hora convenida, y pronto pudieron convencerse de que no eran indiferentes el uno al otro.
Cuando llegó el médico se imaginó al pronto que aún vivía, habló de sangrarle, de ponerle sinapismos, pero pronto pudo convencerse de la triste verdad.
Así volvieron durante varias semanas y el pajarillo cantor no desaparecía, por lo contrario, en cuanto los veía, comenzaba su "Tihui, Tihui." Y es que HUITZILOPOCHTLI no se cansaba de repetir aquello, pues a fuerza de voluntad, los sabios tendrían que convencerse de su mensaje.
Bajaron otros mozos, acusando de torpeza al primero, pero al fin tuvieron que convencerse de que aquel pozo no tenía salida alguna.
El no vio más que la necesidad de mantener triunfante el principio constitucional: no alcanzó á convencerse de que la causa de Salaverry, el re- volucionario de cuartel, había llegado á convertirse en la causa nacional; y cuando midió el abismo y quiso retroceder, ya era tarde.