contradecirse

contradecirse

(kontɾaðe'θiɾse)
verbo pronominal
1. decir una persona lo contrario de lo que antes había afirmado Siempre te estás contradiciendo.
2. estar en oposición una cosa con otra Sus palabras se contradicen con sus actos.
Ejemplos ?
Pero en cuanto a las otras, como se dijo antes, pienso que corresponde, ante todo, asegurarse de los hechos: sólo entonces se descubrirá el verdadero sentido de las Escrituras, las que deben hallarse en perfecto acuerdo con un hecho demostrado, aunque las palabras mismas pueden sugerir a primera vista un sentido diferente. Dos verdades no pueden contradecirse nunca.
Echemos una ojeada sobre el carácter privado de los escritores satíricos más conocidos, y dígasenos si la noble indignación de Juvenal contra el vicio está desmentida en su vida; si no se reconoce en la de Boileau; si ofrece pruebas contra ella la del virtuoso Molière o la del adusto Addison; si la filantropía y la beneficencia con que ilustró su vida el filósofo de Ferney pueden ponerse en duda; y viniendo a nosotros, donde este argumento fuera más fácil de contradecirse...
Por nuestra parte, hermanos, después de darnos perfecta cuenta de la herejía a que estaba adherido Marciano, quien llegaba a contradecirse a sí mismo, no entendiendo lo que decía (cosa que podréis saber por mi carta), nos ha sido, pues, posible por medio de los que manejaron este mismo evangelio; es decir, por los sucesores de los que le entronizaron (a los que llamaremos docetas, pues la mayor parte de sus doctrinas están impregnadas en las enseñanzas de estos herejes), hemos podido, digo, por medio de éstos manejar el libro en cuestión, hojearlo y comprobar que la mayor parte del contenido está conforme con la recta doctrina del Salvador, si bien se encuentran algunas recomendaciones nuevas que hemos sometido a vuestra consideración.
En efecto, Sócrates, so pretexto de buscar la verdad, como dices, haces a los que conversan contigo preguntas propias de un declamador y que tienen por objeto lo que es bello no por la naturaleza, sino según la ley; pero en la mayor parte de las cosas la naturaleza y la ley están en oposición, de manera que si por vergüenza no se atreve uno a decir lo que piensa, estará por fuerza obligado a contradecirse.
Mas el tiempo llegará en que al ver nuestros nietos la impertinente obra del Padre le Brun contra el arte de Sófocles, y las obras de nuestros grandes hombres impresas en el mismo tiempo, esclamen; ¿Es posible que los Franceses hayan podido contradecirse de esta manera; y que la mas absurda barbarie haya levantado tan orgullosamente la cabeza contra las producciones mas hermosas del entendimiento humano?
¿Cómo no han de serlo, puesto que por una vergüenza perjudicial han llevado su timidez hasta el extremo de contradecirse mutuamente ante tantas personas y tratándose de objetos de la mayor importancia?
Así las cosas, y puesto que, como se ha dicho, dos verdades no pueden contradecirse, es oficio de sabios comentaristas el esforzarse por penetrar el verdadero sentido de los pasajes de la Escritura, la que indubitablemente ha de estar en concordancia con las conclusiones naturales cuyo sentido manifiesto o demostración necesaria hayan sido establecidos de antemano como ciertos y seguros.
¿Cuál es el origen de alguna de las peculiaridades que hemos podido observar en las ideas oníricas; por ejemplo, la de que pueden contradecirse unas a otras?
De donde se saca en conclusión que no hay conflictos posibles entre la ciencia y la fe; porque si cada una se encierra en su esfera, nunca podrán encontrarse ni, por lo tanto, contradecirse.
Dice que Antíoco Epifánes quiso saquear á Persépolis, y no á Elimais, que cayó de su carro, y recibió una herida incurable, que fué comido de gusanos, que pidió perdon al "Dios de los Judios, que quiso hacerse judio; y aquí se encuentra el versículo que los fanáticos han aplicado tantas veces á sus enemigos: Orabat scelestus ille veniam quam non erat consecuturus : el malvado pedia el perdon que no debia conseguir. Esta frase es muy judia; pero no es permitido á un autor inspirado contradecirse tan indignamente.
Sin embargo, estos hechos parecen contradecirse con los resultados de los estudios realizados sobre el monumento desde Mariette hasta Hawass pasando por Gustave Jéquier, quien fue el primero en levantar un plano completo.
Además fue acusado por la CNDH de frabricar pruebas encontra de los estudiantes de Ayotzinpa Guerrero y contradecirse al declarar que fueron los elementos federales los que dispararon.