contorsión

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contorsión

1. s. f. Movimiento irregular y extraño del cuerpo o de alguna parte de él sus movimientos rítmicos y contorsiones fueron espectaculares. contracción, convulsión
2. Gesto corporal ridículo y grotesco se troncharon de risa con sus gesticulaciones y contorsiones. mueca, gesticulación

contorsión

 
f. Movimiento irregular que contrae los miembros, las facciones del rostro, etc.

contorsión

(kontoɾ'sjon)
sustantivo femenino
torsión anómala y brusca del cuerpo contorsión del párpado
Sinónimos

contorsión

sustantivo femenino
Traducciones

contorsión

contorsion

contorsión

contortion

contorsión

Contorcionismo

contorsión

SFcontortion
hacer contorsionesto writhe
Ejemplos ?
Entre su nerviosismo y su natural torpeza al bajarse del carro, Peggotty estaba haciendo las contorsiones más extravagantes; pero yo estaba demasiado desconcertado para decirle nada.
Después de la comida su hijo tomó su lugar, y una vez solos para los postres míster Wickfield, él y yo, se puso a observarme de reojo, haciendo al mismo tiempo las más odiosas contorsiones.
La amarra a un taburete, a un pie de distancia sobre su cabeza hay un puñal muy afilado suspendido de un cabello; si el cabello se rompe, el agudísimo puñal le penetra en el cráneo. El hombre se masturba ante ella y goza con las contorsiones que el miedo arranca a su víctima.
Empezó su conjuro y el espíritu impuro, haciendo resistencia, agitaba a la joven con violencia obligándola a tales contorsiones, que la infeliz mostraba en ocasiones las partes de su cuerpo más secretas: ya descubría las redondas tetas de brillante blancura, ya, alzando la delgada vestidura, manifestaba un bosque bien poblado de crespo vello en hebras mil rizado, a cuyo centro daba colorido un breve ojal, de rosas guarnecido.
Pero me equivocaba: en cuanto me apoderé de ella, el libertino empezó su operación: devoró más bien que comió el lindo y pequeño huevo que acababa de poner para él; fue cuestión de tres minutos, durante los cuales sus movimientos, sus contorsiones me anunciaron una voluptuosidad de las más ardientes y expresivas.
Mi mujer traía el rostro pálido, compungido, pero la expresión del dolor parecía en él gesto de mal humor más que otra cosa. Aquellas arrugas y contorsiones de la pena parecían atadas con un cordel invisible.
Un hombre cuya primera pasión era la de hacer joder ante él, por el culo, a muchachas y muchachos por pitos muy grandes, empala por el ano y deja morir así mientras observa las contorsiones de la mujer.
en su queja a Gasendo en 1645, donde refiere, que en el convento de san Francisco de Antibo, ni los frailes sacerdotes ni el guardián iban al coro el día de inocentes: los frailes legos ocupaban sus sillas en aquel día, y hacían una especie de oficio, vestidos con los ornamentos sacerdotales desgarrados y puestos al revés: lo mismo tenían los libros haciendo que leían con anteojos hechos de cáscaras de naranja, y diciendo palabras sin orden, dando gritos y haciendo contorsiones extravagantes.
Cuando el mono hubo atendido todas las demandas, su dueño fue llamando por los nombres de sus naipes a los curiosos para que se acercaran a la media luna, y predijo a cada uno su buena o mala fortuna, mientras que Pacolet, al que dio una cebolla en premio a su trabajo, distraía a la concurrencia con las contorsiones que aquel manjar le provocaba, a la vez encantado y desdichado, con la risa en la boca y el llanto en los ojos, emitiendo con cada mordisco un gruñido de satisfacción y haciendo una mueca lamentable.
Tener a un semejante nuestro, sujeto, cautivo, amarrado al potro; gozarse en las contorsiones de su dolor; martirizarle, con arte y elegancia, por supuesto, y no matarle, eso no, porque entonces se acabaría la fruición exquisita...
No encuentra que haya nada menos digno de ser visto que una fiesta, así se celebre en el palacio y bajo la dirección de la mismísima reina de las hadas, y cuando quiere ver piruetas y contorsiones, se trae a domicilio a las más guapas artistas de los teatros, convidando a sus amigos.
La séptima se deleita en destruir con una piqueta pequeños templos y monasterios, cuyos escombros ofrece, entre zalemas y contorsiones, a un busto de Mahoma que tiene delante, después que el personaje que le sigue ha rebuscado entre las chinitas que figuran los sillares, pedacitos de pergamino, remedos de esculturas antiguas, monedas y relicarios, que apila y clasifica con afán.