contemporáneo

(redireccionado de contemporáneos)
También se encuentra en: Sinónimos.

contemporáneo, a

1. adj./ s. Que existe al mismo tiempo que otra persona o cosa contemporánea de la república. coetáneo, coexistente, coincidente
2. adj. De la época actual los autores contemporáneos encuentran muchas facilidades para publicar sus obras. actual

contemporáneo, -a

 
adj.-s. Existente al mismo tiempo que otra persona o cosa.
Relativo al tiempo o época actual.

contemporáneo, -nea

(kontempo'ɾaneo, -nea)
abreviación
1. que existe en el misma época o periodo temporal Góngora y Quevedo fueron contemporáneos.
2. pasado que es actual Dan un ciclo de cine contemporáneo.
Sinónimos

contemporáneo

, contemporánea
adjetivo y sustantivo
coetáneo, sincrónico, simultáneo, actual*. asincrónico, asíncrono.
Todos indican coincidencia en el tiempo, pero coetáneo lo es en la edad y contemporáneo se refiere a un largo período de límites indeterminados: Cervantes y Shakespeare son contemporáneos. Coetáneo se usa, pues, aplicado a personas de la misma edad aproximada o que pertenecen a la misma generación cultural. Sincrónico denota correspondencia exacta de hechos o fenómenos: cuadro sincrónico de la literatura del siglo xvii; marcha sincrónica de dos relojes. Simultáneo señala coincidencia precisa en un tiempo definido: la llegada de los dos trenes fue simultánea.
Traducciones

contemporáneo

contemporary, current, present, contemporáneo

contemporáneo

contemporain

contemporáneo

مُعَاصِر

contemporáneo

současný

contemporáneo

samtidig

contemporáneo

σύγχρονος

contemporáneo

nykyajan

contemporáneo

suvremen

contemporáneo

現代の

contemporáneo

동시대의

contemporáneo

eigentijds

contemporáneo

samtidig

contemporáneo

współczesny

contemporáneo

contemporâneo

contemporáneo

samtidig

contemporáneo

ร่วมสมัย

contemporáneo

çağdaş

contemporáneo

đương thời

contemporáneo

当代的, 当代

contemporáneo

當代

contemporáneo

/a ADJ & SM/Fcontemporary
Ejemplos ?
— Voy, pues, á emprender un ligero estudio biográfico del personaje que motivó el dicho, apoyándome en noticias que contemporáneos suyos me han proporcionado, y en documen- tos oficiales que á la vista tengo sobre mi mesa de trabajo.
Todo artista desea ser aplaudido. Los elogios de sus contemporáneos constituyen la parte más preciosa de su recompensa. Mas ¿qué hará para obtenerlos, si tiene la desgracia de haber nacido en un pueblo en una época en la cual los sabios a la moda han puesto a una juventud frívola en estado de dar el ejemplo; en donde los hombres han sacrificado su gusto a los tiranos de su libertad; en donde uno de los sexos, no atreviéndose a aprobar lo que es adecuado a la pusilanimidad del otro, deja sucumbir obras maestras de poesía dramática y rechaza prodigios de armonía?
Pero por apasionadas que sean las Memorias, nos compla- ceñios en reconocer que, con su publicación, ha prestado el doctor Valdivia un servicio á la Historia nacional; pues ellas arrojan luz sobre hombres y sucesos contemporáneos.— La His- toria tomará algún día en cuenta el libro del señor Valdivia, y ella, imparcial y justiciera, sabrá escoger el buen grano.
Pero lo que hace a Sócrates digno de particular admiración es no tener semejantes ni entre los antiguos ni los contemporáneos: Podría comparársele, por ejemplo, con Brasidas o con tal otro, con Aquiles, Pericles, Néstor y Antenor, y hay otros personajes entre los cuales sería fácil establecer relaciones.
y en segundo, porque Leo -tan sensible y tan erudito- siempre le gustaba inundar de símbolos su ambiente; sabía tantos códigos que iban desde Hermes Trimegisto pasando por Zoroastro, Pitágoras y Platón, hasta Marsilio Ficino o Giovanni Pico della Mirandola, sus casi contemporáneos; como siglos después lo hacía el misterioso alemán, Atanasio Kircher, y a mí me dejó como una muestra ejemplar de uno de sus refulgentes regodeos semióticos.
Acusados peyorativamente de “jacobinos” por sus contemporáneos del bando realista o moderado, desempeñaron un papel comparable al de los dirigentes de la pequeña burguesía democrática en la Francia de los años 1793-94.
Si Lavalleja no hubiera encabezado la “Cruzada de los Treinta y Tres” – lance de heroísmo que dejó absortos de admiración a los contemporáneos y que sólo tiene par en el proceso de la disgregación de América Indiana en la invasión a Venezuela de los 44 que condujo Mariño desde el islote de Chacachacare a Guiría el 12 de enero de 1813 – es muy posible – para mí es seguro – que los hijos de los hijos de los testigos de sus trabajos y luchas apenas sabríamos borrosamente que fue un buen soldado en el sentido de “peleador” incansable y valeroso.
Yo admiro, como todos, los grandes progresos modernos, los descubrimientos e invenciones de nuestros días. Pero mi amor y mi agradecimiento no son para los inventores contemporáneos.
Después de transcurrir casi un cuarto de siglo de este episodio que los contemporáneos juzgaron culminante – como era – en la vida nacional, otra vez Uruguay, y esta vez por inspiración e impulso de algunos de sus propios dirigentes lamentablemente equivocados, hubo de retornar al plano de los Estados disminuidos a fuerza de buscar su segura paz y su integridad territorial por el camino de los medios políticos.
Don Alonso de la Mata y Escobar, obispo de Tlascala; el agustino don fray Gonzalo de Salazar, obispo de Yucatán; don Juan Bohorques, obispo de Guajaca; don Juan Zapata y San- Oí doval, obispK) de Chiapa; don fray Domingo de Ulloa, obispo de Michoacan; y fray Pedro de Agurto, obispo de Cebú, así como el i adre Rodrigo de Cabredo, superior de los jesuítas, y otros varones eminentes contemporáneos de Gregorio López, trasmitieron á Roma entusiastas informes sobre la austeridad penitente, ejemplares virtudes, clarísima inteligencia y demás prodigiosas dotes del candidato á santidad.
Colla porque así lo apodaron a él, y por generalización a su “pago” los contemporáneos, o Colla porque él, indio quichua, o los minuanes que no hablaban Guaraní y cuya lengua él sabía, lo llamaron Callu-lengua de tierra, en quichua.
Líbreme Dios de entrar en el campo de apreciaciones his- tóricas y políticas sobre un país cuyos sucesos contemporáneos conozco sólo en síntesis general, y no con amplitud de por- menores.