consternado

consternado, -da

(konsteɾ'naðo, -ða)
abreviación
persona que se siente abatida, atribulada La noticia de su enfermedad la dejó consternada.
Traducciones

consternado

ADJ estar consternadoto be dismayed
dejar consternado = consternar
Ejemplos ?
La Princesa replicó con desdeñosa altivez: -Y sin duda has creído que yo lo ignoraba. El mayordomo pareció consternado: -¡Líbreme el Cielo.
Siento, convencida estoy, como seguros están todos ustedes, que no hay un solo mexicano que no esté consternado ante los hechos que hemos vivido.
Me volví consternado para alcanzar todo el horror de mi sacrilegio, y la mirada de odio que hallé en los ojos de la mujeruca fué tal, que sentí miedo.
Doña Teresa había muerto al sentir en su mano los besos y las lágrimas del Capitán Veneno, y una sonrisa de suprema felicidad vagaba todavía por los entreabiertos labios del cadáver. A los gritos del consternado huésped, seguidos de lastimeros ayes de la criada, despertó Angustias...
María Rosario le interrumpió con enojo: -Callad, Polonio. El melifluo mayordomo pareció consternado: -¿Qué hice yo para merecer...
—y muy quedo contestó el otro: —Montoya.— Del catafalco a los pies llegó entonces decidido, de aquella duda impelido, a ver el muerto quién es., Por los monjes atropella, trepa al túmulo, la caja descubre, ase la mortaja, y él mismo se encuentra en ella. Miró y remiró, y palpó con afán hondo y prolijo, y al fin consternado dijo: —¡Cielo santo, y quién soy yo!
¡La renuncia de Djamil! ¡Mardan Bey, primer ministro! Abdalá el Susi movió, consternado, la cabeza. Pronto comenzaría el terror. Pronto chocarían nue- vamente extremistas y moderados.
Muñoz (personaje que comparte, a mi parecer, con don Juan Francisco Giró las mayores responsabilidades de la cruzada de entonces contra lo típico artiguista y oriental), quien, sabiendo que los Treinta y Tres entraron a la patria, levantada otra vez la vieja tricolor que había caído en Tacuarembó, y no la blanca y celeste, enseña de Buenos Aires, se apresuró a escribir, consternado y melífluo, a Lavalleja, en 14 de julio de 1825: “ Nuestro amigo Trapani handa que no para.
Quevedo: Mal, compañero: ya no tengo cabeza ni pulmones para oír y contestar cuanto se dice y disparatea sobre las novedades del día. Acabo de presenciar una conversación en los baratillos, que me ha consternado.
Y con pompa augusta y santa, pero que los pechos quiebra del aterrado gentío que a la gran Toledo puebla, consternado el arzobispo, con devota pompa lleva al regio doliente Alcázar el Pan de la vida eterna.
Llamaron a todos los vecinos, para que fuesen testigos de tan escandalosa escena, y en tono zumbón alabaron, como era del caso, el pudor y la castidad de estos sacerdotes. Consternado a por el escándalo, que divulgado rápidamente por la comarca les hacía justo objeto de aversión y odio, reunieron apresuradamente sus bagajes, y a media noche emprendieron la huida furtivamente.
Al verlo, admitió: -Sí, lo reconozco -dijo-, y me duele anunciaros que se trata de Sir Danvers Carew. -¡Dios mío!, ¿pero cómo es posible? -exclamó consternado el funcionario. Luego sus ojos se encendieron de ambición profesional.