conspiración

(redireccionado de conspiraciones)
También se encuentra en: Sinónimos.

conspiración

(Derivado de conspirar.)
s. f. Organización y actividad de varias personas unidas contra una persona o cosa la conspiración fue abortada por los servicios secretos. complot, confabulación, conjura, intriga, trama

conspiración

 
f. Acción de conspirar (obrar contra).

conspiración

(konspiɾa'θjon)
sustantivo femenino
acuerdo entre dos o más personas para atentar contra alguien o algo Se frustró una conspiración contra el gobierno.
Sinónimos

conspiración

Traducciones

conspiración

conspiracy

conspiración

تآمر, مُؤَامَرَة

conspiración

заговор, конспирация, съзаклятие

conspiración

Verschwörung

conspiración

conspiration, complot

conspiración

samenzwering

conspiración

spiknutí

conspiración

sammensværgelse

conspiración

συνωμοσία

conspiración

salaliitto

conspiración

zavjera

conspiración

陰謀

conspiración

음모

conspiración

sammensvergelse

conspiración

spisek

conspiración

conspiração

conspiración

konspiration

conspiración

การวางแผนการอย่างลับๆ

conspiración

komplo

conspiración

âm mưu

conspiración

密谋, 阴谋

conspiración

陰謀

conspiración

SFconspiracy
Ejemplos ?
¡Cuantas conspiraciones, cuantas tramas, que gasto de ingenio y fuerza hicimos para luchar contra la fatalidad, encarnada a nuestros ojos en el portero, colgado de la cuerda maldecida!
De esta independencia nace el desembarazo con que he alabado francamente en distintas ocasiones, ora el amor de familia con que se ha solido colocar a los deudos y amigos de los gobernantes, cosa que ha variado ya enteramente; ora la prudente lentitud con que se han entregado y se entregan las armas a nuestros amigos; ora la oportunidad e idea con que se vistió a los señores Próceres, y en momentos de aprieto, fundados en que «más da el duro que el desnudo»; ora la perspicacia con que se han descubierto varias conspiraciones...
A ver, no seamos ingenuos, nadie puede ver – por lo menos desde los grandes centros de poder – con mucha alegría que quienes concentran las mayores reservas energéticas, gasíferas y petrolíferas del mundo; quienes tenemos el mayor reservorio de agua dulce y poder de alimentación del mundo con nuestra producción agrícola y ganadera, y fundamentalmente agricultura cada vez más tecnificada, donde también tenemos conocimiento, ciencia y tecnología muy desarrollada en materia nuclear, en materia de radares, en fin yo no creo – como dije al principio – en las teorías conspirativas, pero si creo en las luchas de poder. Esto no es una cuestión de conspiraciones, ni de malos y buenos, es una cuestión de disputa de poder.
Tampoco ninguna nación ha tenido, como nosotros, en estos tres últimos años siete graves crisis ministeriales, siete gobiernos diferentes, siete trastornos en la Administración pública, con sus obligados episodios de manifestaciones pacíficas o casi pacíficas, alborotos, conspiraciones y hasta una seria sublevación militar.
Orleanistas y legitimistas abrigaban conjuntamente rencor por los manejos de los bonapartistas, que se traslucían en los viajes principescos, del presidente, en los intentos más o menos claros de emancipación del presidente, en el lenguaje pretencioso de los periódicos bonapartistas; Luis Bonaparte abrigaba rencor contra una Asamblea Nacional que no encontraba justas más que las conspiraciones legitimistas-orleanistas y contra un ministerio que le traicionaba continuamente a favor de esta Asamblea Nacional.
Si nuestros comerciantes no ponen por sí mismos a su actividad límites más estrechos, nada podrá sujetarnos dentro de los carriles, más que un pánico cada tres años.» Imaginémonos ahora al burgués de Francia en medio de este pánico de los negocios, con su cerebro obsesionado por el comercio, torturado, aturdido por los rumores de golpe de Estado y de restablecimiento del sufragio universal, por la lucha entre el parlamento y el poder ejecutivo, por la guerra de la Fronda de los orleanistas y los legitimistas, por las conspiraciones comunistas del sur de Francia y las supuestas jacqueries de los departamentos del Nièvre y del Cher...
¡Ah! ¡cuántas conspiraciones y guerras no hemos sufrido por atentar a mi autoridad y a mi persona! Estos golpes han hecho padecer a los pueblos, cuyos sacrificios se habrían ahorrado, si desde el principio los legisladores de Colombia no me hubiesen forzado a sobrellevar una carga que me ha abrumado más que la guerra y todos sus azotes.
Todo se adelantan, y forman círculo en torno al fuego.) WALTHER FURST.––¡Así es fuerza que nos escondamos en la propia patria, en el suelo natal, y que como asesinos nos deslicemos en la sombra, y en medio de la noche cuyas tinieblas sólo cobijan el crimen y las punibles conspiraciones, vengamos a defender nuestro derecho, tan claro y evidente como la luz del día!
Las conspiraciones empezaron, los duelos parciales entre los dos bandos se sucedían sin interrupción, hasta que la conducta misma de don F.
Los dejaron escapar con sus millones de pesos, los dejaron escapar con los 300 ó 400 millones de pesos que se han robado y ¡muy caro nos va a costar eso!, porque ahora van a estar desde Santo Domingo y desde otros países haciendo propaganda contra la Revolución, fraguando todo el daño posible contra nuestra causa, y durante muchos años los vamos a tener ahí amenazando a nuestro pueblo, manteniéndonos en constante estado de alerta, porque van a pagar y a fraguar conspiraciones contra nosotros (GRITOS).
El hecho cierto es que muchos dirigentes políticos, muchos dirigentes políticos, se dedicaron a hacer contacto con los militares, se dedicaron a conquistar militares para que les quitaran a Batista de encima; se dedicaron a fraguar conspiraciones para ver cómo un grupo de capitanes, un grupo de comandantes, un grupo de coroneles quitaba a Batista, y entonces convocaba a unas elecciones, restablecía algunos derechos y se resolvía el problema de Cuba.
Quitar al enemigo los medios de dañar, fue la sabia política de los reformadores del 57, cuando despojaron al clero de sus inmensos caudales, que sólo le servían para fraguar conspiraciones y mantener al país en perpetuo desorden con aquellos levantamientos militares que tan grande parecido tienen con el último cuartelazo, fruto, también, del acuerdo entre militares y reaccionarios.