conseja

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conseja

(Del lat. consilia, consejo.)
1. s. f. LITERATURA Narración breve de tipo fantástico semejante al cuento y a la fábula.
2. Junta para tratar lo que es ilícito o perjudicial para una persona en conseja tramaron la confabulación contra el alcalde.
Sinónimos

conseja

sustantivo femenino
Traducciones

conseja

conte, histoire

conseja

story

conseja

SFold wives' tale
Ejemplos ?
El pasado perfuma los ensueños con esencias fantásticas y añejas y nos lleva a lugares halagüeños en épocas distantes y mejores; ¡por eso a los poetas soñadores, les son dulces, gratísimas y caras, las crónicas, historias y consejas, las formas, los estilos, los colores, las sugestiones místicas y raras y los perfumes de las cosas viejas!
Misterioso abrazo; fusión de dos espíritus simbolizada por dos cuerpos juveniles y hermosos; abrazo que nunca te manchas con el barro de la sensualidad; poema de estrofas rimadas por caricias de ángeles; viaje a la tierra donde la materia no existe, donde no hay prosa, donde se anda sin tocar el suelo, donde las flores narran consejas a la luna...
nútil montón de piedras, de años y hazañas sepulcro, que viandantes y pastores miran de noche con susto, cuando en tus almenas rotas grita el cárabo nocturno y recuerda las consejas que de ti repite el vulgo...
Hoy huyen las campesinas la fortaleza arruinada, y al atrio de la capilla van el domingo a sus danzas. Cuentan del viejo castillo consejas que al vulgo espantan, y a par cuentan los milagros del santo de la montaña.
No quieran avenir a Diderot con el ínter de la parroquia ni amalgamar consejas de la Biblia con leyes de la Naturaleza; y piensen que la vitalidad de las religiones se basa en la indolencia de los incrédulos, así como la fuerza de los gobiernos inicuos se funda en la apatía de las muchedumbres.
En una lóbrega noche en que las nieblas ofuscan la opaca luz que la prestan las estrellas y la luna; de esas noches en que el aire con sordas ráfagas zamba, por las esquinas rasgándose y por las torres agudas; de esas noches que parece que en hondo caos sepultan al universo dormido, y el cielo y la tierra enlutan; de esas noches que recuerdan las espantosas y absurdas consejas de las nodrizas, con que a los niños asustan; noches que traen a la mente los concilios de las brujas, los conjuros de los magos y las sombras insepultas, como tales, en silencio, a pasos rápidos cruzan don Félix y el necio amigo una callejuela obscura, de la calle de doña Ana y del Real palacio junta.
¿Por qué escribo estas leyendas? ¿Por qué de siglos difuntos dan a mi péñola asuntos las consejas estupendas? La razón voite a decir.
Muchas son las leyendas fantásticas que se refieren sobre Lima, incluyendo entro ellas la tan popular del coche de Zavala, vehículo que personas de edad provecta y duros espolones nos afirman haber visto a media noche paseando la ciudad y rodeado de llamas infernales y de demonios. Para dar vida a tales consejas necesitaríamos poseer la robusta y galana fantasía de Hoffman o de Edgard Poe.
Vino un día, y otro día, y vino un mes, y otro mes, y el tercer año corría; el segundo concluía, y pasaron hasta tres. Las visiones acabaron, y olvidadas las consejas, los mozos las despreciaron, las muchachas se casaron, y se murieron las viejas.
Y luego dirán que es bellaquería de poeta aquello que dijo Espronceda de que ::« el nombre es el hombre ::y su primer fatalidad su nombre». Yo de mío he sido siempre dado a andar de zoca en colodra con los refranes y consejas populares.
Cuando el Procónsul que las mandaba refirió al Senado que el rey sabía de magia y no era posible vencerle, se rieron del que venía dominado por supersticiones orientales y daba crédito a consejas ridículas.
arece que el diablo tuvo en los tiempos del coloniaje gran predilección por el corregimiento de Puno. Pruébalo el que allí abundan las consejas en que interviene el rey de los abismos.