Ejemplos ?
Sus pasos eran vacilantes, su cresta despedía fuego. Un vértigo le confundía. En medio de este vértigo, parecíale sufrir una transformación.
Y se perdía entre mercados... Y se confundía en los jardines... Y en sus cantares de galaxia loca, se desparramaba hasta los rincones alejados de luces y caminos, de huertos y ufanías, ausentes y escondidos...
Hacía viento. Al idealista se le voló su sombrero verde que se le confundía en el pasto. Corrió tras él, y al final lo pisó… = ...
Y el niño daba más velocidad a sus pasos. El cielo se confundía con el tono grisáceo de los edificios. (Quizá salga también su fotografía) La niebla matutina de los días lluviosos de invierno bañaba en desolantes caricias la faz mortecina y agitada del centro de la urbe.
Aquí es cuando la unión debe ser más intensa. -Y rehacía sus pasos cuyo silencio se confundía en la extrañeza de aquel mundo distinto.
Y vestida con desgarrados mantos manchados en su blancura, enlodados, parecía correr desesperada por los parajes de su ANAHUAC en llamas: -¡Aaaaay mis hijos!- Y su lamento se confundía con todos los gritos de nuestras madrecitas: -¿Dónde están mis hermanitos?
Su bulto, entrevisto un momento se me ocultaba detrás de los viejos troncos. Su traje color perla cenizoso se confundía con la nebulosidad, perdiéndose en medio de ella.
Todos los que le oían quedaban atónitos y decían: «¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre, y no ha venido aquí con el objeto de llevárselos atados a los sumos sacerdotes?» 22. Pero Saulo se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco demostrándoles que aquél era el Cristo.
Sin embargo, cuando al calor de las sábanas la excitación nerviosa, sin calmarse, se hizo placentera, se dejó embriagar como en una orgía de corazón y cabeza, y sintiéndose arrebatado como a una vorágine mística, se dejó ir, se dejó ir, y con delicia se vio sumido en un paraíso subterráneo luminoso, pero con una especie de luz eléctrica, no luz de sol, que no había, sino de las entrañas de cada casa, luz que se confundía disparatadamente con las vibraciones musicales: el timbre sonoro era, además, la luz.
Nunca he podido comprender del todo si mi precoz independencia confundía a mistress Micawber respecto de mi edad, o si era que estaba tan preocupada por el asunto que habría hablado de él a los mellizos de no haber tenido otra persona a mano.
Después de darle el dinero, mi tía volvió apresurada y furtiva hacia la casa, y a la mañana siguiente todavía la notaba muy distinta de como estaba siempre, lo que confundía mucho el espíritu de míster Dick.
Observé que, aunque míster Micawber se confundía mucho respecto a mi edad y situación, siempre recordaba como una cosa agradable que era discípulo del doctor Strong.