confesonario

confesonario

 
m. catol. Mueble dentro del cual se coloca el sacerdote para oír las confesiones.
Traducciones

confesonario

confessional
Ejemplos ?
Llegó la noche, el monago se durmió en un confesonario, se olvidó cerrar la iglesia, y entró en ella, para robarla, una cuadrilla de ladrones.
Para ver si debía de poner alguna vela por allí miró Miguel desde lo alto de la escalera y le pareció que en el confesonario del párroco se había movido un bulto negro.
Pero a igual hora de la noche, sin haber cenado, cautivo en una iglesia solitaria, en compañía de un Nazareno al que alumbran cirios, es verosímil que el mismo hombre hiciese lo que Diego; levantarse con ademán brusco, pasar ante el Nazareno, clavada la vista en tierra, por librarse del imán de sus ojos, y refugiarse en el interior del confesonario, cuyas paredes, de madera, caladas en un pequeño espacio por menudilla rejilla, se interpusieron entre él y las imágenes, procurándole una especie de alcoba, dura y estrecha, sí, pero al cabo retirada.
Apenas volvió a ésta la espalda, un hombre se deslizó con sigilo desde el confesonario del cura párroco hasta la salida del templo, que franqueó sin ninguna dificultad.
ALCOCER (Francisco de), religioso franciscano, natural de la ciudad de Santiago ó Compostela; florecia en el siglo XVI, fué habilísimo en letras de humanidad y Theologia; escribió varias obras, y entre ellas un Tratado de el Juego impreso en Salamanca en 1559 y un Confesonario breve, impreso en la misma, año de 1572.
Y no hallo yo que este modo de enseñar de hombres a mujeres pueda ser sin peligro, si no es en el severo tribunal de un confesonario o en la distante docencia de los púlpitos o en el remoto conocimiento de los libros, pero no en el manoseo de la inmediación.
-Pues cierra la puerta de tu casa a ese mancebo, que por religioso que sea, siempre es bueno poner entre santa y santo pared de cal y canto. La beata no se llevó del consejo, diciendo para su sayo: «chocheces de padre loco», y se ausentó del confesonario.
Los chiquillos, entonces, se apretaban alrededor del gran atril, se subían al entarimado del chantre, abrían el misal; y otros, de puntillas iban a meterse en el confesonario.
Don Juan estaba a la sazón en vía de contraer segundas nupcias con doña María Brava y Maza, limeñita aristocrática de mucho reconcomio y hermosura y que gastaba el lujo de tener padre de espíritu, si bien acudía al confesonario sólo por cuaresma, y eso por el bien parecer.
No obstante, la moralidad de aquel matrimonio era dudosa. Silvia fue a sondar su conciencia en el fondo del confesonario. El severo confesor explicó las opiniones de la Iglesia, que no ve en el matrimonio más que la propagación de la humanidad, que reprueba las segundas nupcias y castiga las pasiones sin objeto social.
Diego se sentó en un banco, recostando la cabeza en la rinconada que formaba la saliente de un confesonario, y el crujido del duro asiento, al recibir el peso de su cuerpo, le sonó extrañamente.
Dirigióse al convento de este varón sagrado y le halló en el asiento de su confesonario, rellanado, absolviendo a sujetos diferentes que tenían las caras penitentes.