conde

(redireccionado de condes)

conde, sa

(Del lat. comes, -itis, compañero.)
1. s. Título nobiliario superior al de vizconde e inferior al de marqués.
2. Persona que posee este título.
3. s. m. HISTORIA Señor feudal que gobernaba una comarca.
4. HISTORIA Persona a quien el monarca, en la edad media, confiaba misiones militares y civiles.

conde

 
m. En el régimen feudal, señor de una comarca, de la que gobernaba todos los castillos, ciudades, pueblos, etc.
En la jerarquía de títulos nobiliarios, el situado entre el marqués y el vizconde.
Caudillo que elegían los gitanos para que les gobernase.
hist. En el Bajo Imperio romano, título que se dio a los hombres de confianza del emperador y principales funcionarios.

conde, -desa

('konde, -'desa)
sustantivo masculino-femenino
1. título nobiliario, superior al de barón e inferior al de marqués La condesa de Vilches fue retratada por Federico Madrazo.
2. historia administrador de un territorio en la Edad Media El conde de Lugo fue un hombre austero.
Traducciones

conde

earl, count, count/countess

conde

Graf

conde

comte

conde

conte

conde

Hrabia

conde

SMearl, count
el Conde Fernán GonzálezCount Fernán González
Ejemplos ?
-Cuando el Rey invita, también puede hacerlo el general -dijo éste, creciéndose lo menos una pulgada. Invitaron a don Jorge, y éste acudió; y acudieron príncipes y condes, y cada uno bailaba mejor que el anterior.
Hoy por vosotros se verán salvados, dos príncipes, si el cerco se levanta: el uno vuestro rey, al que obligados estáis a defender en pena tanta; el otro emperador, cuyos estados ronca tienen de honrarlo la garganta; más otros reyes, duques, caballeros condes y nobles propios y extranjeros.
Tras ellos habían pasado a manos extrañas inmensos trigales de Castilla, arrozales de Valencia, caseríos de las provincias del Norte, toda la hacienda principesca de los antiguos condes de Sagreda, a más de las herencias de varias tías solteronas y devotas y de los fuertes legados de otros parientes muertos de vejez en sus vetustos caserones.
Por hacer bien y merced a vos, Andrés Marqués de Gasetta, mi Escribano Publico y de Cabildo, Minas y Registros de la Ciudad de San Gregorio de Puerto Viejo, en las Provincias del Perú, es mi voluntad (que) para toda vuestra vida seáis mi Escribano y Notario Público de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano; y por esta mi Carta o su traslado signado de Escribano Público, mando a los Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Condes...
Ve y ven presto, y comamos hoy como condes.” Tomo mi real y jarro y a los pies dándoles priesa, comienzo a subir mi calle encaminando mis pasos para la plaza muy contento y alegre.
Como ellos venían de lugares donde existían reyes egoístas, princesas caprichosas, duques embusteros, condes despiadados, marqueses corruptos, caballeros fatuos, pensaron que la organización de nuestros abuelos NAHUAS era semejante.
CAMPOS: Abarca de Campos, Abia de las Torres, Amayuelas de Arriba, Ampudia, Amusco, Arconada, Astudillo, Autilla del Pino, Autillo de Campos, Baquerín de Campos, Bárcena de Campos, Becerril de Campos, Belmonte de Campos, Boada de Campos, Boadilla del Camino, Boadilla de Rioseco, Calzada de los Molinos, Capillas, Cardeñosa de Volpejera, Carrión de los Condes...
Cundida que fue la voz de que la Princesa se casaría con el que acertase de qué era hecha su pandereta, vinieron de las cuatro partes del mundo Reyes, Príncipes, Duques, Marqueses, Condes y caballeros muy bien portados, y todos, por su escalafón, fueron viendo la pandereta, y ninguno acertó de qué estaba hecha.
Entonces apelaron a la justicia del rey; pero el señor se burló de las cartas-leyes de los condes soberanos, las clavó en el postigo de sus torres y colgó a los faraútes de una encina.
Estos, que se encontraban autorizados por los condes de Urgel para administrarse por si mismos pronta y severa justicia sobre aquellos malhechores, deliberaron un momento, pasado el cual mandaron comparecer al delincuente a fin de notificarle su sentencia.
-Os lo mando en el nombre de nuestra autoridad. La misma contestación. -En el de los condes soberanos. Ni por esas. La indignación llegó a su colmo, hasta el punto que uno de sus guardas, lanzándose sobre el reo, cuya pertinacia en callar bastaría a apurar la apariencia de un santo, le abrió violentamente la visera.
Nos, los Estados abajo firmantes del Reino de Suecia, condes...