condenarse

condenarse

(konde'naɾse)
verbo pronominal
realizar alguien acciones que lo llevan a una condena condenarse al infierno
Traducciones

condenarse

admit, confess
Ejemplos ?
El desarrollo de los países económicamente menos evolucionados debía lograrse mediante la industrialización progresiva, en términos de intercambio equitativos y condiciones de menor vulnerabilidad externa; el comercio internacional debía realizarse mediante la aceptación generalizada de la paridad entre precios de artículos manufacturas y materias primas; la adopción de una política anticíclica universal y permanente preservaría a las naciones menos desarrolladas de las tendencias depresivas que podían generarse en las economías desarrolladas; debían condenarse las medidas discriminatorias que amenazaran la estabilidad...
Ireneo confrontó las concepciones según las cuales habría almas malas destinadas a condenarse o tres clases de humanos: materiales que no pueden salvarse, psíquicos que pueden salvarse y espirituales que salvan.
Pensar muy a menudo que los ricos están muy en peligro de condenarse por el mal uso que hacen de las riquezas;Obligaciones de los pobres 1.
Finalmente, Aoibheal decide que todos los hombres deben emparejarse al llegar a los 21 años, que los viejos que no sean capaces de satisfacer a sus mujeres deben ser castigados, que debe aplaudirse el sexo, no condenarse, y que los sacerdotes pronto serán libres de casarse.
El krausismo acaba por atraer a los pocos representantes del incipiente hegelianismo. Pero intentar valorar el fenómeno desde una perspectiva puramente filosófica es condenarse a su incomprensión.
Su Ilustrísima alzó los brazos al cielo: —Es probable, casi seguro, que los antiguos no hayan dicho «Viva la bagatela», como nuestro afrancesado Marqués. Señor Marqués de Bradomín, procure no condenarse por bagatela.
Por esta razón es hoy ineludible para el liberalismo hacer almoneda de aquellas ideologías que le han impulsado durante un siglo. Otra cosa sería buscar el propio engaño y condenarse a la esterilidad.
Esas piedras, ese oro, esa plata, esas mesas pulimentadas y de vastos contornos, productos son de la tierra, a los que no puede adherirse un alma pura y que tiene presente su origen: ligera y libre de todo cuidado, y dispuesta a remontar a las sublimes moradas, mientras espera este momento, no obstante el peso de sus miembros y de la ruda envoltura que la rodea, recorre el cielo con las rápidas alas del pensamiento. Así es que nunca puede condenarse al destierro esta alma libre, formada de la divina esencia que abraza los mundos y las edades.
Fueron numerosas y graves las discusiones violentas entre ambos esposos acerca de esta materia, pero cuanto más hablaba ella, tanto más se decidía Tomás a no condenarse por hacerle el gusto a su mujer.
Todo juicio contrario es absurdo e inicuo: si se condena, si se castiga uno de los dos actores necesarios para la realización de un acto, debe condenarse y castigarse igualmente el otro.
Porque sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y de salvarse.
Proclama la presente Declaración Artículo 1 La discriminación entre los seres humanos por motivos de raza, color u origen étnico es un atentado contra la dignidad humana y debe condenarse como una negación de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, un obstáculo para las relaciones amistosas y pacíficas entre las naciones y un hecho susceptible de perturbar la paz y la seguridad entre los pueblos.