concupiscencia


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concupiscencia

(Del lat. concupiscentia < cupere, codiciar.)
s. f. Inclinación excesiva a los bienes materiales o a los deleites carnales su concupiscencia parece no tener límites. lascivia, lujuria

concupiscencia

 
f. Apetito y deseo de bienes materiales o placeres sexuales.

concupiscencia

(koŋkupis'θenθja)
sustantivo femenino
deseo desordenado de placeres terrenales y lujuriosos Este libro denuncia la concupiscencia de la sociedad actual.
Sinónimos

concupiscencia

sustantivo femenino
ambición, avidez, codicia, incontinencia, sensualidad, liviandad. castidad, conformidad.
Si se trata de riquezas o poder, se utilizan ambición, avidez y codicia. Hablando de los placeres considerados deshonestos, incontinencia, sensualidad y liviandad.
Traducciones

concupiscencia

Begierde, Lüsternheit

concupiscencia

concupiscence, lust

concupiscencia

concupiscence

concupiscencia

concupiscenza

concupiscencia

SF
1. (= lujuria) → lustfulness, concupiscence (frm)
2. (= codicia) → greed, avarice
Ejemplos ?
«Los vicios, dice La Nueva España, las estravagancias, las glotonerías, la avaricia, la concupiscencia, todas las pasiones á que la cogulla ha dado sombra, habían sido objeto de inspiracion para el pincel de Ortego.» De este modo el pintor fué á inspirarse en la calumnia, en la envidia, en la ingratitud, en todas las más bajas y miserables pasiones á que la bandera liberal ha dado sombra, para retratar la vida monástica.
Por sus manos pasaban los volantes de gasa y tul, los faldellines de seda, las cintas frescas y crujientes, lo que las mujeres felices y animadas lucen en bailes y paseos; jamás un pensamiento de envidia, un temblor de concupiscencia, agitaba su resignado corazón.
Bajo su vestidura, en que se mezclaban gasas sombrías con pesadas estolas de tisú y piedras, se adivinaban la ágil y culebrosa gracia de su cuerpo, las líneas de la morena carne, y un perfume de benjuí se exhalaba de los pliegues y senos de sus brazos, ceñidos por ajorcas de filigrana. Floraldo temblaba de concupiscencia y miedo a no poder apoderarse de la joya «única».
Procurad que desde la misma infancia se habitúen a amar a Dios con filial ternura, reverenciando a su Majestad; que presten obediencia a la autoridad de los príncipes y de las leyes; que refrenada la concupiscencia, acaten y defiendan con solicitud el orden establecido por Dios en la sociedad civil y en la doméstica.
Pero para que por el pecado se entienda la misma concupiscencia carnal...
Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón.
Octavio se disfraza con el manto de la piedad pública para ocultar la suspicacia de su carácter y sus arrebatos sanguinarios; Bruto clava el puñal en el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de César con la suya propia; Antonio renuncia los derechos de su gloria para embarcarse en las galeras de una meretriz; sin proyectos de reforma, Sila degüella a sus compatriotas, y Tiberio, sombrío como la noche y depravado como el crimen, divide su tiempo entre la concupiscencia y la matanza.
Ahora le había llegado el turno a él. Impaciente por la demora y delirante de concupiscencia, se precipitó sobre ella. Cubrió el suave cuerpo con besos desde la cabeza a los pies, ella consintió sus caricias mientras las manos de él erraban sobre sus encantos, e incluso sus partes más íntimas estaban a su merced.
Sabemos lo que va a decirse todavía: que la concupiscencia de los gobiernos hallo en ellos pasto abundante; que fueron poderosos instrumentos, además de explotaciones y engaños.
Sin embargo yo no conocí el pecado sino por la ley. De suerte que yo hubiera ignorado la concupiscencia si la ley no dijera: ¡No te des a la concupiscencia!
Las señoras del pueblo admiraban su economía, los clientes su cortesía, los pobres su caridad. Pero ella estaba llena de concupiscencia, de rabia, de odio.
Arrastrar otra vez a aquella mujer a la concupiscencia del cuerpo era un crimen; no era un adulterio más; era el peor de todos, peor acaso que el primero.