concordato

concordato

(Del lat. concordatus, que está unido.)
s. m. POLÍTICA, RELIGIÓN Convenio sobre asuntos eclesiásticos entre la santa sede y un estado.

concordato

 
m. Convenio o acuerdo entre un Estado y la Santa Sede.

concordato

(koŋkoɾ'ðato)
sustantivo masculino
acuerdo sobre temas eclesiásticos entre el gobierno y el Vaticano Manifestaron desacuerdo con el concordato de la Iglesia y el Estado.
Traducciones

concordato

concordat

concordato

concordato

concordato

concordat

concordato

Конкордат

concordato

Concordaat

concordato

Concordata

concordato

Konkordat

concordato

Κονκορδάτο

concordato

Конкордат

concordato

Konkordát

concordato

SMconcordat
Ejemplos ?
Cuando se celebró el concordato, contra el cual madame de Stael estaba furiosa, reunió contra mí inmediatamente a los aristócratas y republicanos.
Antes de diez años27, en medio de la religión cristiana, de su superstición, de sus prejuicios, vuestros sacerdotes, pese a su juramento, pese a su pobreza, volverían a poseer el imperio de las almas que habían invadido; volverían a encadenaros a los reyes, porque el poder de éstos siempre apuntaló el de aquéllos, y vuestro edificio republicano, falto de bases, se derrumbaría. 27 No tardaría tanto: El Concordato en 1801, y el Imperio en 1804.
publicación de bulas de cruzadas y carne, nombramiento de obispos, organización de cabildos, arreglo de las comunidades religiosas y sus capitales, etc., se le previniese que sería preciso entrar en un concordato, y se nombrasen inmediatamente los sujetos o sujeto a propósito.
Me acuerdo que dije entonces al Director que no nombrase ni a Cienfuegos, ni a Vera, al primero por muy pío y al segundo por muy impío; y a Benavente le expuse que yo sólo a Ud. hallaba a propósito y con todas las aptitudes indispensables para entrar en el concordato.
Rehabilitar, durante el receso del Congreso, al que haya pérdido los derechos de ciudadano. 23. Ejercer el derecho de patronato conforme al concordato celebrado con la Santa Sede. 24.
Todavía hoy, cuando la lucha abierta contra las escuelas confesionales, tuteladas por el Concordato, y la supresión de la libertad del voto para aquellos que tienen derecho a la educación católica, manifiestan, en un campo particularmente vital para la Iglesia, la trágica gravedad de la situación y la angustia, sin ejemplo, de las conciencias cristianas, la solicitud paternal por el bien de las almas nos aconseja no dejar de considerar las posibilidades, por escasas que sean, que aún puedan subsistir, de una vuelta a la fidelidad de los pactos y una inteligencia que nuestra conciencia pueda admitir.
Se arrastran por el suelo las armas pontificias, se pide a gritos el exterminio de todos los ministros del culto católico, se chamusca el Concordato y se me obliga a que yo presencie la chamusquina y oiga los gritos sediciosos y hasta que me haga cómplice de tamañas fechorías.
En 1964 el Gobierno y la Santa Sede firmaron un concordato que subraya los lazos históricos del país con la Iglesia Católica Romana y estipula los subsidios gubernamentales a la Iglesia, inclusive para sus programas sociales y escuelas.
Para atender al servicio de estas dos deudas se proyecta celebrar con los tenedores de nuestras deudas internas un concordato análogo al realizado últimamente con los tenedores de la Deuda Externa, que permita llevar a cabo una operación de unificación y conversión de todas esas pequeñas deudas transformando sus actuales servicios, lo que produce, una economía bastante a cubrir el de aquellas dos nuevas deudas con solo una diferencia de 30 a 40 mil pesos, que se tomarían de rentas generales.
El Gobierno de Venezuela y la Santa Sede firmaron un concordato que subraya los lazos históricos del país con la Iglesia Católica Romana y establece la base para los subsidios gubernamentales a la Iglesia, incluyendo los programas sociales y las escuelas que ésta maneja.
El capital de este Banco sería suscripto en su mayoría en el extranjero, no siendo ajena a esta operación el grupo financiero que ha intervenido en la realización del concordato con los tenedores de nuestros empréstitos externos.
Pero como la Iglesia no puede tolerar estas pretensiones, porque ello equivaldría al abandono de los más santos y más graves deberes, y, por otra parte, la Iglesia exige que el concordato se cumpla con entera fidelidad, surgen frecuentemente conflictos entre el poder sagrado y el poder civil, cuyo resultado final suele ser que sucumba la parte más débil en fuerzas humanas ante la parte más fuerte.