conciudadano


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conciudadano, a

1. s. SOCIOLOGÍA Persona que vive en la misma ciudad que otra.
2. POLÍTICA, SOCIOLOGÍA Ciudadano de una misma nación respecto de los demás los conciudadanos deciden con el voto.

conciudadano, -na

 
m. f. Cada uno de los ciudadanos de una misma ciudad, respecto de los demás.
p. ext.Cada uno de los naturales de una misma nación, respecto de los demás.

conciudadano, -na

(konθjuða'ðano, -na)
sustantivo masculino-femenino
personas nacidas en una ciudad o nación en relación con otras de la misma ciudad o nación El ganador del premio fue recibido cálidamente por sus conciudadanos.
Sinónimos

conciudadano

, conciudadana
adjetivo
paisano, compatriota, compatricio.
Se utiliza paisano cuando se refiere al natural o habitante de una misma ciudad, comarca o región. Tratándose del de una misma nación, compatriota y compatricio.
Traducciones

conciudadano

compatriot, national

conciudadano

concittadino

conciudadano

/a SM/Ffellow citizen
Ejemplos ?
Yo admiro y comprendo también las bellezas morales, pero no las amo por lo que tienen de moral, sino de bello. Todo elemento moral es para mí como un extranjero, y todo elemento bello como un conciudadano.
Míster Peggotty señaló con el dedo un párrafo del periódico, donde leí lo que sigue, del Port Middlebay Times: « El banquete ofrecido a nuestro eminente colono y conciudadano Wilkins Micawber, magistrado del distrito de Port Middlebay, ha tenido lugar ayer, en la gran sala del hotel, donde había una multitud ahogante.
No trataremos, dadas las malas condiciones acústicas del local, de seguir a nuestro elocuente conciudadano en los diferentes períodos de su respuesta, adornada con las flores más elegantes de la oratoria.
Lucio Lucrecio, el cónsul del año anterior, en el esplendor de su recién conquistada gloria, asoció a Ceso con su propio derecho a la distinción, enumeró las acciones en las que había tomado parte, contó sus brillantes hazañas en la marcha y en el campo, y se esforzó por persuadirlos para que conservasen como conciudadano a un joven adornado con tantos dones como podía conceder la naturaleza y la fortuna, que sería un inmenso poder para cualquier estado del que se convirtiese en miembro, en vez de arrojarlo a un pueblo extranjero.
¡Por lo que quiera que estás en tu actual situación, voluntaria o involuntariamente, si va a haber lucha, retírate, te lo ruego, a la línea más retrasada; será para ti más honorable huir de un conciudadano que pelear contra tu patria.
Vosotros no habéis prometido nada al enemigo. ¿Algún conciudadano? No habéis comisionada a ningún conciudadano para que haga promesas en vuestro nombre.
¡Quiera el Legislador Soberano del universo arraigar cada vez más en vuestros corazones el respeto a la religión, a las leyes, a la fe pública empeñada en los contratos nacionales; iluminar los consejos de vuestro gobierno y de vuestros representantes para que se completen y perfeccionen las instituciones que os rigen; alejar de vosotros la guerra; alejar de la silla de que desciendo las inspiraciones de esa ambición maléfica que turba el reposo de-los pueblos, y no permitir que la discordia civil sacuda jamás su tea funesta sobre vuestros hogares! Tales son los votos fervorosos de vuestro conciudadano.
Llegado frente a la casa donde vivo, la de Milon (vuestro dignísimo conciudadano), veo unos malvados, salteadores y ladrones que intentaban entrar y que, forzando los goznes, querían derribar la puerta.
En el proceso revolucionario que vivimos, son cinco los puntos esenciales en que confluye nuestro combate político y social: la legalidad, la institucionalidad, las libertades políticas, la violencia y la socialización de los medios de producción: cuestiones que afectan al presente y al futuro de cada conciudadano.
Era ese impulso de alma que según ya lo he referido en el Senado hizo declarar al General Oribe en 1846 ante el amague de un ataque extranjero al Perú que consideraríamos ese hecho como un agravio propio y en tal sentido, contribuiríamos a resistirlo. Con gusto recuerdo que el ilustre conciudadano Dr.
No tenemos patria, si por igual queremos a todas las naciones; no somos patriotas, si dejamos de preferir un conciudadano nuestro a un lapón, a un francés o a un chino.
Y esta es una gran cuestión que en mi juicio se resuelve con tres palabras que omito y que las dijo un muy célebre pensador, conciudadano de la melómana Euterpe.