Ejemplos ?
Me miraba atentamente, con inquietud (hasta la vi temblar), y me di cuenta, más que nunca, de que seguía mis íntimos pensamientos.
En resolución, Poldy estaba inquieta y alborozada, pero con inquietud y alborozo, llenos de dulces esperanzas y de amorosas y poéticas venturas.
Así es que se consultaba con inquietud, y oyéndolos como a oráculos, a los pocos peritos, o que pasaban plaza de tales, o que había en el pueblo.
MARSILLA. ¡Oh!.... ZULIMA. No estés con inquietud. Olvida todo pesar: trata solo de cobrar el sosiego y la salud. MARSILLA. Defienda próvido el cielo y premie con altos dones los piadosos corazones que dan al triste consuelo.
Pero ya verás cómo no tarda en salir a flote. -¿Y el chico? Esto lo preguntó el padre con inquietud, con zozobra, como si temiera la respuesta. No estaba sobre cubierta.
Por eso debo decirles a ustedes que he leído con inquietud un documento publicado en el diario La Prensa, el 29 de abril, en que se hace una entrevista a un dirigente campesino, compañero de apellido Fuentes.
Pues reyes, príncipes, grandes, hidalgos y caballeros, y hasta el vulgo humilde, miran con asombro y desconsuelo, en el peligro de muerte a tan gallardo mancebo, a tan alto personaje, de virtud a tal portento. Y no hay semblante sin llanto, ni sin angustias hay pecho, ni labio que no pregunte con inquietud y con miedo.
Cuando el docto Villalobos con otros físicos entra en la silenciosa alcoba, le acompaña hasta la puerta, y con inquietud extraña su salida ansioso espera, y algo preguntarle quiere de que teme la respuesta.
Visto el rito que a los suyos enlaza, el tercer sol sus rayos aún no traza cuando parte con presuroso paso con inquietud por no faltar al plazo.
Se inclinó para dejar la botella en el suelo; después miró a su alrededor con inquietud, corno un hombre que tiene prisa por marcharse.
En ese momento, el viento del atardecer empezó a silbar entre los olmos viejos y altos del jardín con tal ruido que tanto mi madre como miss Betsey no pudieron por menos que mirar con inquietud hacia la ventana.
Pero observé dos cosas: en primer lugar, que, aunque Annie se había repuesto por completo, era evidente que un abismo la separaba de míster Wickfield, y en segundo lugar, que la intimidad de mistress Strong con Agnes disgustaba a míster Wickfield, quien la vigilaba con inquietud.