Ejemplos ?
Con paso lento se aproximó hasta la desmayada. La palpó voluptuosamente y comenzó a desnudarla con deleite sibarita. Su carne lozana y sus senos de virgen apenas si se movían débilmente, palpitantes.
Sus ojos vidriosos y enrojecidos me miraban con lóbrega atención; sus largas y puntiagudas narices me olfateaban y sus cadavéricas manos de afilados dedos y agudas uñas, me tocaban con deleite y murmuraban gruñidos como comentando.
Así la admirable elocuencia de este varón esclarecido, abunda y rebosa de mucha erudición, de la instrucción en muchas artes y de todas las ciencias; ni la energía del discurso se ciñe en tan breves y estrechos límites como la de las demás artes, sino que es orador, aquel que sobre toda cuestión puede hablar con lucimiento y adorno, con disposición a persuadir, según el decoro de las cosas y ocasión de los tiempos, con deleite de los oyentes.
No atino a encarecer el contento de esta buena mujer cuando vio al marido volver a casa sano y salvo. La chiquitina daba palmadas y sonreía con deleite al ver los juguetes que su padre le trajo.
h del Señor inmaculada esposa, oh de pureza y de virtud modelo, tú que la flor más bella y olorosa un día fuiste del nativo suelo, y hoy eres viva trasplantada rosa en los floridos cármenes tel cielo; flor que el Eterno con deleite mira y cuyo aroma recreado aspira...
Con esto, pues, concederás que he probado que hay incomodidades que resultan en beneficio de quien las recibe; y muchas cosas de las que se alaban y apetecen se convierten en daño de aquellos que con ellos se alegran, siendo semejantes a las crudezas y embriagueces, y a las demás cosas que con deleite quitan la vida.
La autora sabe hacemos vivir en el pasado, en un pasado embellecido pbr no sé qué mágico y misterioso hechizo, que adormece en el ánimo los dolores del presente y cicatriza las heridas de nuestros recientes é inmerecidos infortunios, haciéndonos alentar la es- peranza en mejores días, y la fe en que llegarán tiempos de reparación y desagravio para la honra de nuestra abatida na- cionalidad. Lo repetimos: el libro de Clorinda es digno íle ser gustado y saboreado con deleite.
pretina. El pueblo es como los niños, que tragan, y hasta con deleite, la pildora plateada. Recordé que, en la infancia, los granujillas y mocosuelas de mi casa y de la vecindad, nos agrupábamos, en las noches de clarísima luna, en torno de alguna vieja, gran cuentista, cuentera ó contadora de cuentos, (que de los tres modos sabíamos decirlo, sin cuidamos del Diccionario,) y se nos pasaban las horas muertas oyéndola narrar consejas que, si ahora las cali- ficamos de ñoñerías sin entripado, á la chiquillería parecie- ron verdades como el puño, y con más intención que un toro bravo.
Un periódico de Madrid dijo poco ha que iba a publicar en su folletín, y lo está efectuando hoy, la Vida de Jesús, escrita por Renán; y otro colega, su vecino, al saberlo, le felicitó con entusiasmo, añadiendo con deleite que la libertad de imprenta comenzaba a dar sus frutos.
Una noche que su primo se marchó al teatro por excepción, a causa de que se estrenaba una obra de un amigo suyo, Luciano entró en la habitación del joven, cogió la botella y echó en la copa mayor cantidad de vino que la primera vez, bebiéndola con deleite.
Y así seguí pintando desnudos y desnudos, la forma humana, eterna fuente primordial e inagotable de lo bello; los cuerpos augustos de mis amadas mujeres, a quienes siempre besé con deleite y sin pasión.
No sin miedo, pero con deleite, pasaba horas enteras entre los cascos de los nobles brutos, cuyos botes, relinchos, temblores de la piel, me imponían una especie de pavor religioso y cierta precoz humildad femenil voluptuosa, que conocen todas las mujeres que aman al que temen.