Ejemplos ?
Mas puesta con tal primor, Que á la compresion menor Que en sus dos lados obraba Cerrábase, y recobraba Despues su forma anterior. (50) Mas absorto cada vez De abrirlo con avidez El caballero, seguia Cortando con rapidez Cuantas ligaduras via.
El suelo se conmovió súbitamente, y un haz de cabezas, formando un círculo estrecho en torno de la abertura, se inclinó con avidez hacia abajo.
En cuanto la tiene con él, la besa en la boca durante un cuarto de hora, luego le hace presentar su viejo nalguero arrugado que parecía la ubre de una vaca vieja, lo besa y lo chupa con avidez.
Pero he aquí que de la muchedumbre apiñada, que desenvolvía y tragaba con avidez el regalo del Año nuevo, empiezan a brotar quejidos, protestas, reniegos, voces de furia; mientras los más prudentes se limitan a decir, con aflicción reprimida: -¡Válgame Dios!
Nadie se daba cuenta mejor que ella de su estado, su espíritu le presagiaba cuando menos todo lo que debía seguir al funesto comienzo de que ya era víctima, aunque ligeramente; comprendía perfectamente que a medida que los relatos fuesen más fuertes, los procedimientos de los hombres para con sus compañeras y ella se volverían más feroces. Todo eso, le dijesen lo que fuese, le hacía buscar con avidez tanto como podía el trato con su querida Sofía.
18 Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: 19 Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.
Tanto la dijeron, que al fin se decidió a complacerlas: descendió hasta la copa de los árboles, y poco después las dos princesas devoraban con avidez exquisitas y sabrosas frutas.
Allí también, montubios enterrados sus pies en el lodo de las pepas de corozo, sueltas de sus racimos, maduradas y desprendidas de la mata, esquivando el sol fuerte bajo las palmas sombrías de la tagua; engañando el hambre, de rato en rato, con las frutas tiernas de la tagua; comen el corozo y toman con avidez el agua de la tagua todavía no endurecida, saboreando alegres todo un sabor de coco.
Esa impertinente curiosidad que es la eterna enemiga del enamorado me perdió. Sin saber reprimirme le respondí con avidez: —Cuente con mi discreción.
Sobre el ángulo de la mesa, extendidos, había dos billetes de cinco pesos. Los recogí con avidez. En el espejo se reflejaba mi semblante empalidecido, la córnea surcada de hilos de sangre, y los mechones de cabello caídos en la frente.
Las llamas consumían los volúmenes con avidez, saltando en extraños colores y despidiendo un olor indeciblemente nauseabundo mientras las páginas de misteriosos jeroglíficos y las carcomidas encuadernaciones eran devoradas por el ele-mento devastador.
(138) Aspid fatal que introdujo El mismo conde en su seno, Y cuyo dulce veneno Bebia con avidez Tan ciego y desatentado, Que cuanto mas le apuraba, Mas el infeliz dudaba Que fuese poco á su sed.